Gael no le respondió. Lo miró con frialdad, en silencio.
El que había salido era su guardaespaldas.
Llevaba su abrigo, su sombrero y se había ido en su coche con sus llaves, todo para distraer a los demás.
Tenía algo que hablar a solas con Mono Rojo.
Mono Rojo estaba aterrorizado. Al darse cuenta de que su plan había sido descubierto, comenzó a jadear y dijo rápidamente:
—Halcón, te juro que esta vez no vine a buscarte problemas por mi cuenta. Me obligaron, ¡lo juro por Dios, me obligaron!
—Si estoy mintiendo, que me parta un rayo, que tenga una muerte horrible, ¡que nunca en esta vida, ni en la siguiente, ni en la que venga después, pueda salir adelante!
—Estuviste a mi lado durante medio año, ¡sabes que mi sueño es triunfar!
—No estoy mintiendo, de verdad, me obligaron a venir. No quería matarte.
Mono Rojo estaba a punto de llorar mientras hablaba...
¡Su mundo se había derrumbado!
En el Triángulo de la Frontera, todos sabían que Puerto Rafe era el lugar más implacable en la lucha contra las drogas, y que no tenían ninguna tolerancia con los traficantes.
Conociendo el estilo de Gael, o lo torturaría hasta desear la muerte, o lo entregaría directamente a la policía de Puerto Rafe.
Cualquiera de las dos opciones sería un infierno para él.
Al ver que Gael seguía en silencio, Mono Rojo lo confesó todo.
—Confía en mí solo por esta vez, ¿quieres? No fui yo quien quiso matarte, ¡fue Sunset! ¡Toda esta operación fue idea suya! ¡De verdad!
Gael ya sabía que era idea de Valentino. Con voz gélida, preguntó:
—¿No querías matarme?
Mono Rojo tragó saliva.
—Yo... admito que estaba enojado contigo, pero aunque quisiera, no me atrevería. Sé que ni tú ni el señor Bello son gente con la que uno se pueda meter. ¡Preferiría mantenerme lo más lejos posible de ustedes! Sería mejor no volver a vernos en la vida.
—¿Quieres morir o vivir? —preguntó Gael.
Mono Rojo se quedó perplejo por un momento.
—¡Vivir! ¡Claro que quiero vivir!
Luego, preguntó con timidez:
—¿Aún tengo la oportunidad de vivir?
Gael bajó la pistola, la arrojó sobre la mesa de centro del salón y se sentó.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: ¡Sorpresa! Tuve Cuatrillizos con Mi Desconocido Esposo