Aspen no se atrevió a mencionar que Samira fue a llevar comida y eso causó un problema.
Después de todo, él fue quien arregló que se llevara la comida.
Y con la mala fama que tenía Orion, Carol siempre fue bastante clara con su actitud hacia él.
Aunque lo consideraba un amigo, siempre que se hablaba de temas amorosos, ella torcía el gesto.
Si se enteraba que por llevar comida, la familia Hidalgo se había hecho una ilusión y querían a Samira como nuera, no sabía si Carol se lo tomaría a mal.
Así que lo mejor era hacer como que no sabía nada sobre Orion y Samira.
Aspen cambió de tema,
"Deja de preocuparte por Orion, ¿Abel dijo que mañana van a ir a esquiar?"
"... Sí, los niños están emocionados, y a mis padres también les interesó la idea. Planeamos ir todos juntos."
"¿Y no me van a invitar?"
Carol le preguntó, "¿Pensé que estabas ocupado, no?"
"¿Quién dijo que estoy ocupado?"
Carol parpadeó sorprendida, "¿Entonces tienes tiempo?"
Al ver la expectativa en sus ojos, Aspen sintió un calorcito en el corazón y una sonrisa guapa se dibujó en sus labios, le pellizcó la cara,
"¿Tanto quieres que vaya?"
"¡Sí!" Carol asintió repetidamente.
"¿Y por qué quieres que vaya?"
"Con tú al lado, puedo divertirme mucho más."
Cuando Aspen estaba, ella sentía que tenía a alguien en quien apoyarse, alguien en quien confiar, y podía disfrutar como una niña.
Sin Aspen, tenía que actuar como adulta, preocupándose por los niños y por sus padres.
No era que alguien la forzara a actuar como adulta o como niña, era un cambio inconsciente en su estado de ánimo.
Por eso ahora estaba tan apegada a Aspen.
Al salir a divertirse, deseaba de corazón que él pudiera acompañarla.
Aspen estaba lleno de cariño,
"Siempre que mi amor necesite, aquí estaré, ¡sin moverme de su lado!"
Carol sonrió y, tomando su rostro entre sus manos, le dio un beso.
Después de unos segundos, la levantó en brazos hacia el baño,
"¡Nos duchamos juntos! Aprovecharemos para saldar cuentas sobre ese video que viste hoy."
Carol lo miró sorprendida, "¡Oye! Tú... mmm..."
"..."
Al día siguiente, Carol fue despertada por Ledo.
"¡Mami, mami, despierta! Hoy vamos a esquiar."
Carol abrió los ojos de golpe, intentó levantarse pero no pudo, Aspen la abrazaba firmemente por detrás, impidiéndole moverse.
Solo pudo responder acostada, "Ya me levanto."
"¡Y papá también! Mi abuelo ya preparó el desayuno, solo faltan ustedes dos."
Carol, un poco avergonzada, respondió, "Está bien, está bien."
Notando que el pequeño se había ido, Carol intentó liberarse del brazo que Aspen tenía sobre su cintura, "¡Suéltame!"
Pero el abrazo de Aspen se hizo aún más fuerte en lugar de soltarla.
Carol, como un pequeño gusano, intentó girar en los brazos de Aspen.

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