Él era su Richi.
Ese hermano mayor que cada mañana la esperaba en la entrada de la casa para ir juntos a la escuela.
Pero después apareció César, el que supo fingir para salvarle la vida.
Y entonces, todo cambió.
De ser amigos de la infancia, Aurora y Ricardo pasaron a ser como enemigos obligados a compartir sus vidas.
Ahora, al mirar atrás, Aurora sentía que cada cosa que había hecho en su vida pasada era digna de cualquier villana de novela barata.
Sobre todo lo que hizo en el cumpleaños de Ricardo.
Pudo ir a su fiesta, tenía tiempo, pero bastó con que César le dijera que se sentía mal y necesitaba que “su hermana” lo acompañara.
Aurora dejó plantado a Ricardo.
Se fue directo al hospital a cuidar a un César que ni siquiera estaba enfermo.
Por culpa de eso, Ricardo terminó siendo el hazmerreír en su propia fiesta. Hasta decían que su lugar en la familia valía menos que el del hijo adoptivo de los Rosales.
Ridículo. Y triste al mismo tiempo.
Teniendo toda la riqueza del mundo, ni así pudo retener a la mujer que amaba.
Por eso, esta vez, Aurora estaba decidida a planearle cada cumpleaños con todo el esmero del mundo.
...
Sacudiendo esos pensamientos, Aurora tomó un labial rojo intenso.
Lo aplicó con cuidado sobre sus labios, que resaltaban con ese color, frescos y llenos de vida.
Al terminar, se miró al espejo. Esa cara suya tan llamativa, tan única, la dejó satisfecha.
Se puso de pie y eligió un vestido negro ajustado de tul, elegante pero con un toque atrevido.
Agarró su pequeña bolsa y bajó las escaleras.
En la sala, la niñera acunaba a su hijo, tratando de arrullarlo para que durmiera.
Aurora miró la hora y anunció:
—Señora, vamos al aeropuerto a buscar a mi esposo.
La niñera le sonrió mientras seguía meciendo al bebé:
—¿De verdad el señor Morales ya regresa?
Aurora, por primera vez en mucho tiempo, dejó ver una sonrisa tímida:
—Sí, ya viene de vuelta.
—Vámonos, pues.
La niñera, entendiendo la emoción en el aire, abrazó al bebé y salió con ella, igual de contenta.
Por fin el señor Morales volvía a casa. Por fin la familia estaría completa.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Renací en la Noche del Parto