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Renací en la Noche del Parto romance Capítulo 21

—Hubo un pequeño problema —César frunció el entrecejo, repasando lo que Aurora le había hecho esa noche.

Por un instante, su mirada tranquila se tornó venenosa. No tenía intención de engañarla.

—Lavi, de ahora en adelante tenemos que ser mucho más cuidadosos.

—¿Qué pasó? —Lavinia arrugó la frente, la inquietud asomando en su voz—. ¿Ocurrió algo?

César soltó un bufido cargado de odio.

—Después de dar a luz a ese bastardo, de pronto su actitud hacia mí cambió por completo. Hasta me tiró la sopa encima. Ni hablar de sacarle sangre a su hijo para mí.

—¿Qué? ¿Cómo pudo hacerte eso? Cesi, ¿tu mano está bien? ¡Qué mujer más cruel! —Lavinia apretó los puños, dolida por él—. Se merece lo peor.

—¿Por qué esa tipa se comporta así contigo de repente? ¿Será que descubrió algo?

Pero César no creía que Aurora fuera capaz de descubrir las señales de lo que tramaban. Para él, ella era demasiado ingenua y él siempre era meticuloso con cada paso.

No, no podía sospechar nada.

La única explicación lógica era que Ricardo había desarrollado un nuevo medicamento y se lo había dado a Aurora. Si no, no habría cambiado así de la nada.

—No va a descubrir nuestro plan —gruñó César, apretando los dientes—. Estoy seguro de que Ricardo le dio un medicamento experimental. Por eso ahora se pone en mi contra. No te preocupes, en cuanto encuentre el antídoto, volverá a ser nuestra marioneta.

Lo dijo con una seguridad absoluta, como si el mundo entero estuviera bajo su control.

Lavinia por fin pudo respirar con algo de alivio. Si Aurora no había descubierto nada, todo seguía según sus planes.

No podía permitirse ningún error.

Tenía que encargarse de que Aurora perdiera absolutamente todo, que viera cómo el Grupo Rosales pasaba a manos de ella y César.

—Está bien, Cesi, cuídate —Lavinia susurró con ternura—. No olvides que este fin de semana te espero en nuestra cabañita. Quiero abrazarte.

Al escuchar la petición, el rostro de César se suavizó de inmediato, una sonrisa llena de cariño se dibujó en sus labios.

—Claro, preciosa.

—Por cierto, Aurora va a pausar su carrera en el espectáculo para volver al grupo. Pero yo me voy a encargar de que se dé cuenta de que manejar el grupo no es cosa de mujeres. Que se regrese al mundo del espectáculo a posar de adorno —soltó una carcajada, llena de desdén.

Lavinia alzó una ceja.

—¿En serio va a dejar la farándula?

—Eso parece. Debe ser por el medicamento de Ricardo, dudo mucho que en verdad quiera dejarlo. Pero bueno, al hacer esa pausa, los contactos que tenía se los voy a quitar. Te los daré a ti.

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