¿Cómo se atrevía esa mujer a venir a la casa de los Morales y querer lucirse frente a su querida nieta política?
La abuela fue la primera en ponerse en pie de guerra.
Desde siempre le había caído mal.
Si no fuera porque respetaba a su nuera, jamás habría permitido que esa forastera apareciera una y otra vez en la casa de los Morales, aprovechándose para comer gratis, quedarse a dormir y, encima, dejar ese tufo a zorro que no podía disimular.
Ella podía ser anciana, pero todavía tenía dignidad.
—Y tú, Flora, Auri no lo hizo a propósito. Siendo su suegra, ¿no deberías intentar mediar?
—¿Cómo vas a permitir que una extraña maltrate a tu nuera?
—Por más que sea tu amiga, Auri sigue siendo la esposa de tu hijo adorado. Dime, ¿quién está más cerca de ti?
Con esas palabras, la abuela dejó a Flora sin argumentos.
Alzó la vista y vio a Aurora, recostada en su regazo, llorando desconsolada, tan triste que hasta el corazón más duro se ablandaría.
Por dentro, a Flora le nació una culpa rara.
Era verdad que Aurora no le caía en gracia.
De hecho, la detestaba.
Pero lo que la abuela acababa de decir le cayó como balde de agua fría.
Por más que Aurora le resultara molesta, nada cambiaba el hecho de que era la esposa de Riqui.
Era de la familia.
Si en serio empezaba a apoyar a los de afuera, estaría traicionando a los suyos.
No podía ser.
Flora reflexionó un instante, luego se giró y le habló a Camila:
—Camila, ya déjalo.
—Auri no lo hizo a propósito.
—Al final, sigue siendo mi nuera.
Jamás iba a ponerse de parte de una extraña para maltratar a su propia nuera.
Aurora sintió una cálida oleada recorrerle el pecho al escucharla. Por suerte, su suegra no era tan terca.
Todavía había esperanza.
Camila, en cambio, no podía creerlo. Siempre había sentido que Flora y ella estaban del mismo lado, y ahora, ¿resultaba que apoyaba a esa trepadora?
Si tantas veces le había contado lo insolente que era Aurora, lo poco cariñosa, lo mucho que la fastidiaba.
¿Y ahora?
Le había pisado el pie a propósito, el dedo todavía le dolía de lo hinchado que estaba.

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