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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 514

Al no conseguir dinero de él, Adriana no tuvo más remedio que regresar a casa, tomar unos cuantos juegos de joyas y pedirle a su asistente que los vendiera.

La asistente estaba bastante sorprendida.

Desde que Adriana le había dado un hijo varón a la familia Romero, ¿cómo era posible que viviera en peores condiciones económicas que antes?

Sin embargo, no se atrevió a decirlo en voz alta; simplemente tomó las joyas y se marchó rápidamente.

Una vez que las noticias bajaron de los temas del momento, los Romero no se enteraron del asunto y no le reclamaron nada a Adriana.

Al día siguiente, la asistente le informó a Adriana que el abogado que habían contratado las clientas era muy competente y que probablemente no tendrían posibilidades de ganar. Lo mejor sería llegar a un acuerdo privado; de lo contrario, perder el juicio significaría pagar de todas formas.

Adriana sopesó los pros y los contras y, finalmente, decidió pagar para cerrar el caso de forma privada.

Simplemente lo vería como si un perro la hubiera mordido.

Pero como no tenía suficiente dinero a mano, tuvo que darle un par de bolsos de diseñador a la asistente para que los vendiera y conseguir efectivo.

Adriana creía que el asunto ya estaba solucionado, pero jamás imaginó que Beatriz se enteraría de que había vendido sus joyas y bolsos.

Como Adriana había estado viviendo en la villa Romero últimamente, la niñera iba todos los días a limpiar su habitación. Al notar que faltaban cosas en el clóset, corrió de inmediato a contárselo a Beatriz.

Beatriz mandó a investigar y rápidamente descubrió por qué había vendido todo eso.

Esa misma noche, cuando Diego regresó a casa, Beatriz le contó lo sucedido.

—Diego, ¿qué le pasa a Adriana? Si no tiene talento para invertir ni para los negocios, que no intente abrir locales. Ahora, no solo perdió un montón de plata, sino que además está manchando el nombre de nuestra familia.

»Y para colmo, ni siquiera sé cómo administraba ese centro de estética para que tantas personas la demandaran pidiendo una indemnización, al punto de tener que vender las joyas y los bolsos que le regalaste para poder pagarles. Le damos suficiente dinero para sus gastos diarios, ¿y no tiene ni un centavo ahorrado? ¡Es demasiado derrochadora!

Diego también sintió que Adriana había cruzado un límite.

Entró a la habitación con la intención de hablar de ello.

Al verlo, Adriana recordó que él no había regresado a casa en las últimas dos noches, que no le contestaba el teléfono ni los mensajes, y sintió una rabia contenida.

—Diego, ¿dónde pasaste la noche ayer y anteayer?

Diego consideraba que no tenía ninguna obligación de explicarle sus movimientos. Se quitó el saco y le preguntó:

—Mi mamá me dijo que la estética que abriste tuvo problemas y que vendiste joyas y bolsos. ¿Qué significa esto? ¿Acaso no tienes ni un centavo tuyo?

Adriana sintió que aquello era una completa injusticia.

Le controlaban el dinero de sus propios gastos, tenía que cubrir sola los huecos financieros del negocio y ahora hasta le pedían explicaciones por disponer de sus joyas y bolsos.

Capítulo 514 1

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