El lunes, Elena se dirigió al instituto de investigación en el coche de Bruno.
Apenas el auto salió del estacionamiento, notó un vehículo muy familiar.
Luego, a través de la ventana, reconoció el rostro de Diego.
¿Qué hacía él allí?
Elena recordó a la persona que se había mudado el día anterior.
Sacó su teléfono celular y llamó a la administración del edificio.
—El señor que se mudó ayer, ¿se apellida Romero?
El personal le dio una respuesta afirmativa.
Elena reprimió la sensación de asco que le revolvía el estómago y concentró su atención en los documentos de su tableta.
Cuando el coche llegó a la puerta del instituto, bajó y se dirigió al ascensor.
Allí se encontró con Enzo.
Enzo le preguntó:
—Te ves pálida, ¿ya desayunaste?
Elena asintió.
Enzo sacó un yogur de su maletín y se lo ofreció.
—Esta marca de yogur sabe muy bien. Ten.
Debido a Diego, Elena todavía sentía un poco de malestar en el estómago, así que aceptó el yogur.
—Gracias.
—No hay de qué, somos amigos, no hace falta tanta formalidad. La reunión aún no ha empezado, ven a mi oficina. Justamente, tengo un par de dudas profesionales que me gustaría consultarte.
Elena asintió y lo siguió a su oficina.
Mina, sabiendo que Elena estaría allí para la reunión de esa mañana, había llegado temprano.
Al acercarse a la oficina de Enzo, vio a Enzo y a Elena charlando y parados muy cerca el uno del otro.
Un sentimiento de celos e indignación la invadió. Sacó su teléfono y les tomó varias fotos.
Gracias al ángulo rebuscado en el que fueron tomadas, las imágenes daban la impresión de que había una actitud romántica entre Elena y Enzo.
Luego, grabó un pequeño video y se lo envió todo a Adriana.
—Prima, ya tengo las fotos y el video.
Adriana respondió al instante:
—¡Excelente trabajo! Espera mis buenas noticias.
A continuación, Adriana envió las fotos a la anciana Carmona de forma anónima.
No tenía el contacto de Alejandro, pero sí el de la anciana. Mientras la información llegara a sus manos, ella se encargaría de avisar a la señora Vargas para que presionaran a Alejandro.

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