Fernando sacó una revista académica y la felicitó:
—Elena, la tesis que escribiste hace poco se la recomendé a la revista número uno de farmacia en el extranjero, NTDD. Acaban de publicar tu artículo en su última edición, y los medios más importantes del sector a nivel internacional ya lo están reseñando. No se habla de otra cosa más que de tu trabajo.
Elena jamás se imaginó que su trabajo sería seleccionado, y respondió con humildad:
—Todo fue gracias a su orientación, profesor Álvarez. Si no fuera por usted, mi tesis no habría sido aceptada.
Fernando se rio.
—Ese fue tu propio esfuerzo, yo tuve poco que ver. Ah, por cierto, platiqué del tema con unos viejos amigos del gobierno aquí en Ciudad del Río y dicen que quieren darte un reconocimiento. Con esto pusiste en alto no solo el nombre de la ciudad, sino el de todo el país.
Elena abrió los ojos con asombro.
—¿No será demasiada atención?
Fernando sabía que Elena era reservada; lo suyo era investigar en silencio, no andar buscando fama ni reflectores. Por eso le insistió:
—Que te enfoques de lleno a la investigación está perfecto, pero si lograste un resultado tan importante, lo justo es que recibas el mérito que te corresponde. En unos días se entregarán los Premios de Innovación Tecnológica de Ciudad del Río. Tienes que ir para dejarme en alto, ¡que todo el mundo sepa de lo que son capaces los alumnos de Fernando Álvarez!
Como el profesor lo había puesto en esos términos, Elena no tuvo más remedio que aceptar.
Dicho esto, Fernando mandó un mensaje a su grupo de chat para presumirles a sus viejos amigos.
Lucas, al leerlo, respondió con cierto remordimiento:
[Una lástima. Si Elena estuviera en Ciudad del Norte haciendo investigación conmigo, sus logros serían muchísimo mayores.]
Al ver que Lucas quería colgarse del momento, Fernando bufó y escribió:
[Mi alumna tiene un talento nato, brilla en cualquier lado. Además, trabajando a mi lado conseguirá muchísimos más éxitos en el futuro.]
Y así, los dos hombres se pusieron a discutir en el chat con una terquedad casi infantil. Elena leyó los mensajes de la pelea en el chat y no supo si reír o llorar.
***
El jueves por la noche, vestida con un elegante traje sastre blanco, Elena asistió a la ceremonia de los Premios de Innovación Tecnológica de Ciudad del Río.
Enzo también había logrado resolver un problema complejo recientemente. El instituto de investigación lo había nominado, ganándose un lugar en la entrega de reconocimientos. Ambos coincidieron en el evento y se sentaron juntos.
Enzo no podía apartar de ella esa mirada cargada de admiración.


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