Elena asintió con un simple sonido, sin ganas de darle más explicaciones a su abuela.
Tras una semana de reposo, Elena fue al hospital a que le quitaran el yeso y se preparó para regresar al trabajo.
Aunque todavía le costaba un poco caminar, tomaba un taxi todos los días para ir a la oficina, así que no le afectaba tanto.
Después de tantos días encerrada con su abuela, oyendo una y otra vez esos sermones anticuados, sentía que ya no podía más.
Cada generación tenía sus propios límites; podía entenderla, pero definitivamente no compartía su forma de pensar.
Al salir del trabajo, tenía planeado invitar a Isabel a cenar, pero se enteró de que había salido de viaje de negocios.
Elena le envió un mensaje: [Me habías comentado que todos tus casos de los próximos seis meses eran en Ciudad del Río, ¿por qué saliste de viaje de repente?].
Isabel le contestó: [Quién sabe qué mosca le picó a mi jefe, de la noche a la mañana me asignó puro trabajo fuera del estado. Te dejo, estoy muy ocupada, tengo que ir a ver a un cliente].
Cuando Elena regresó a casa, la abuela le preguntó:
—Diego ha estado llegando muy tarde últimamente, ¿no deberías preocuparte por él? Todas las noches le dejo la cena lista, pero parece que ni la prueba.
Elena le contestó con frialdad:
—Abuela, ya no te molestes en hacerlo. Seguro no tiene tiempo para andar tomando calditos.
Si Diego llegaba tarde, era por trabajo o por Adriana.
Fuera la razón que fuera, a ella le tenía sin cuidado.
La abuela se quejó:
—Yo veo con mis propios ojos lo bien que te trata Diego todos los días. Que tú seas tan indiferente con él es realmente decepcionante.
Elena suspiró.
—Abuela, mejor vete a dormir. Yo también trabajé todo el día y estoy exhausta.
Por mucho que la abuela se quejara, en el fondo sí se preocupaba por ella.
—Está bien, ya no digo más. Vete a descansar. De verdad no sé qué tienen en la cabeza tu tía y tú. Siendo mujeres, ¿por qué tienen que exigirse tanto todo el tiempo?
Elena cerró los ojos, con la mente llena de cosas del trabajo.
Se había tomado unas vacaciones bastante largas y muchos de sus pendientes se habían acumulado.
Todo indicaba que tendría que quedarse horas extra en la empresa para recuperar el ritmo cuanto antes.

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