Entrar Via

Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 337

A las diez de la noche, Elena recibió un mensaje de Isabel: [Le pregunté al abogado que llevó el caso del hijo del proveedor y, en efecto, Diego lo ayudó. Así que el asunto de la intoxicación alimentaria está directamente ligado a él. Ahora el proveedor solo admite que fue una negligencia suya y no delató a Diego. Por lo visto, Diego saldrá limpio de todo esto.

Además, descubrí que el repartidor que casi atropella a Ariadna hoy también era falso. No está registrado en ninguna aplicación de comida a domicilio.

Elena, Diego es demasiado aterrador, es un desgraciado. Me preocupa mucho que sigas cerca de él].

Elena apretó los puños, consumida por la rabia y el rencor.

Diego acababa de terminar de trabajar en su estudio y se dirigía a su habitación cuando, de pronto, vio a Elena en la cocina.

Se acercó y, al verla pendiente del horno, le dijo con ternura.

—¿Por qué no estás dormida? Si tenías hambre, solo tenías que pedirle a la empleada que te preparara algo.

Elena sonrió levemente y señaló el horno.

—Seguro tienes hambre después de trabajar. Te preparé un puré de papa gratinado, sácalo cuando esté listo.

A Diego se le transformó la cara de pura felicidad.

Desde que habían empezado a tener problemas, era la primera vez que ella tomaba la iniciativa de ser amable y cocinarle algo.

—De acuerdo —sonrió.

Elena manejó su silla de ruedas de regreso a la habitación.

Cuando el horno sonó, Diego sacó el puré de papa.

Se lo comió sin sospechar nada, y justo cuando estaba a punto de regresar a la habitación con la ilusión absurda de que aquello fuera el inicio de una reconciliación con Elena, sintió de pronto una extraña picazón en la garganta y un malestar en el estómago.

Corrió al baño y vomitó en el inodoro.

Una hora más tarde, tras un lavado gástrico, yacía débil en una cama de hospital.

Elena estaba sentada en silencio en su silla de ruedas, observándolo.

—Estoy bien, Elena, no te preocupes —dijo Diego, débil y todavía desencajado.

Elena soltó una risa suave.

—¿Estaban ricas las papas podridas?

Diego abrió los ojos de par en par, mirándola con total incredulidad.

Elena acercó su silla de ruedas. Su rostro estaba sereno, pero cada palabra cayó sobre Diego con una frialdad devastadora.

—Hiciste que Ariadna se intoxicara con la comida y casi haces que la atropellen. Diego, ¿de verdad creíste que no me iba a enterar?

El rostro de Diego palideció aún más.

Capítulo 337 1

Capítulo 337 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico