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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 336

El guardaespaldas se acercó apresuradamente y preguntó con preocupación:

—¿Se encuentra bien, señor Romero?

Diego negó con la cabeza.

—Estoy bien.

El guardaespaldas preguntó:

—¿Quiere que investiguemos esa motocicleta?

—No es necesario —respondió Diego—. Los repartidores trabajan muy duro, no hay necesidad de complicarles la vida.

Ariadna, al ver que Diego se había lastimado por protegerla, olvidó los roces anteriores y preguntó preocupada:

—¿Estás bien, señor Romero?

Al ver que Ariadna volvía a tratarlo con cariño, la expresión de Diego se suavizó.

—Estoy bien. Vamos, regresemos a casa.

Ariadna asintió.

Al llegar a casa, Diego le pidió a la empleada que trajera el botiquín de primeros auxilios para curarse la herida.

Ariadna fue a llamar a su abuela y a Elena.

—¡Abuela, prima! ¡Señor Romero se raspó con una moto por protegerme!

La abuela Navarro, al ver que la herida en el brazo de Diego era profunda, dijo preocupada:

—Diego, esto no está bien. Tienes que ir al hospital a que te revisen, sería terrible si se te infecta.

Diego sonrió.

—No pasa nada, es solo un raspón. No asuste a Ariadna, en un rato estaré bien.

Elena lo miró con el ceño fruncido.

Aunque estaba agradecida de que hubiera salvado a su prima, no podía evitar dudar si todo era una actuación.

Diego le habló a Ariadna con tono suave:

—Ariadna, no te preocupes más por esto y ve a hacer tu tarea. Contraté a una tutora para ti y llegará pronto, ve a prepararte.

—Está bien —asintió Ariadna.

La abuela miró a Diego y le preguntó:

Capítulo 336 1

Capítulo 336 2

Capítulo 336 3

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