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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 333

Elena se quedó sin palabras. No entendía en qué mundo existía un trabajo relajado que además te dejara tiempo para cuidar de la casa.

Si a los hijos les pasaba algo, siempre se le echaba la culpa a la mamá. Nadie parecía entender lo difícil que era ser mujer.

Hasta los propios niños crecían con esa mentalidad; cuando se enfermaban y no los consentían, a la primera que le reclamaban era a la mamá, nunca al papá.

¿Acaso la ausencia del padre se daba por normal sin que nadie la cuestionara?

Una vez que terminó de pasarle el suero, Diego acompañó a Ariadna a que le hicieran otros chequeos.

La abuela Navarro se acercó a Elena:

—¿Ya viste? Un hombre como Diego es una joya. Te da dinero, cariño y tiempo. Con lo humildes que somos, deberías dar gracias de que no te hace menos. ¿Y todavía te pones tus moños?

A Elena se le quitaron por completo las ganas de discutir.

Al regresar a casa, Ariadna se fue a descansar al cuarto de visitas.

Carmen no llegó sino hasta las diez de la noche.

Como enfermera, aunque su propia familia estuviera enferma, tenía que cumplir sus turnos completos atendiendo a otros pacientes.

Cuando leyó el mensaje de Elena, se moría de ganas de ir corriendo a ver a su hija.

Pero si abandonaba la guardia y nadie cubría su lugar, todo el piso se volvería un caos.

No podía ser tan egoísta, así que no le quedó de otra más que aguantarse y dejar a Ariadna sola.

Al ver la cara de cansancio de su mamá, a Ariadna se le bajó un poco el coraje, pero de todos modos hizo un puchero.

—Mamá, de verdad quería que estuvieras conmigo hace rato.

Carmen la abrazó.

—Perdóname, mi amor, fue culpa mía.

Ariadna se acordó de lo que Elena le había dicho para consolarla:

«Ariadna, la mayoría de los doctores y enfermeras que te atendieron hoy también tienen hijos. Si todos faltaran al trabajo cuando sus niños se enferman, entonces nadie habría podido atender a los niños que, como tú, terminaron hoy en urgencias.

Ariadna, tu mami tiene un trabajo muy importante. Aunque ahorita no pudo estar contigo, ten por seguro que te adora y estaba preocupadísima por ti».

Recordando esas palabras, Ariadna se tranquilizó y abrazó a su mamá.

Capítulo 333 1

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