Lo primero que se le vino a la mente fue todo el trabajo que había dejado pendiente. Si la dejaban un mes en cama, todo se le iba a juntar.
Alejandro la tranquilizó:
—Tú enfócate en recuperarte, yo me encargo de todo lo demás.
Elena estaba exhausta, así que solo pudo murmurar:
—Está bien.
Se volvió a quedar dormida y, cuando despertó, Alejandro ya no estaba en la habitación.
Sofía era quien le hacía compañía.
Sofía tenía los ojos rojos y la culpa escrita en la cara.
—Elena, perdóname por favor. Debí haberme puesto firme y llevar a Mariana yo sola, no debí dejar que fueras tú.
Elena respondió con voz débil:
—No fue tu culpa. ¿Y Mariana? Me hizo mucho daño, no la podemos dejar impune.
Sofía se sonó la nariz y respondió con rabia:
—Esta vez mi hermano no tuvo la menor compasión. Ya mandó a que se la echaran a Dora.
Elena se quedó pasmada.
«¿A un tiburón?».
Sofía le explicó:
—A Dora no le gusta comer gente, pero con solo caer en su estanque cualquiera queda fuera de sí del susto.
Elena preguntó:
—¿Y qué va a pasar cuando la señora Moreno se entere?
Sofía soltó un bufido:
—Te ha destrozado la vida una y otra vez, ¿de verdad crees que íbamos a dejarla ir como si nada? Mi hermano ya dijo que si la señora Moreno viene a armar un escándalo, les va a cortar todos los negocios que tienen con nosotros. Si la familia Moreno se va a la quiebra, no les van a quedar ganas de andar molestando.
***
Alejandro estaba parado afuera del cuarto de hospital.
Su madre y la señora Moreno le habían marcado más de diez veces, pero él las había ignorado por completo.
Fue hasta que llamó el padre de Mariana que decidió contestar.
—Alejandro, te lo ruego, deja que Mariana regrese a Ciudad del Norte. Te juro que de ahora en adelante la voy a traer cortita y no dejaré que se te vuelva a acercar.
Alejandro soltó una risa fría:
—Ya es muy tarde, señor Moreno. Esta vez fue demasiado lejos. Pero no se apure, no le voy a poner un dedo encima. Nada más va a pasar un rato con Dora y se la voy a regresar de una pieza.
Al escuchar eso, al señor Moreno se le heló la sangre.
¿Alejandro estaba tratando a Mariana como si fuera uno de sus peores enemigos?


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