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Rechazada por estéril, ahora esposa del magnate más rico romance Capítulo 204

Tras decir eso, su respiración volvió a agitarse de golpe y su semblante se vio aún más débil.

Por miedo a que le diera un ataque, Elena se esforzó por fingir una sonrisa y la intentó tranquilizar:

—Son puras mentiras, abuela. Diego y yo estamos bien. Es Adriana quien quiere enfrentarnos y separarnos. Abuela, no les creas nada o terminarás cayendo en su trampa. Piénsalo, si Diego solo estuviera jugando conmigo, ¿por qué habría estado cuidándote él mismo todos estos días?

La abuela conocía muy bien la calaña de Valentina. Esa exnuera siempre había sido una floja y una víbora manipuladora.

Cuando Elena nació, Valentina ni siquiera se hizo cargo de ella; se pasaba los días jugando a las cartas o desaparecía durante días enteros. Así que no era nada raro que ahora hubiera venido a decir todo eso a propósito para causar problemas.

Al notar que su abuela aún seguía un poco desconfiada, Elena la abrazó y continuó hablándole con dulzura:

—Abuela, sabes que yo no me dejo pisotear por nadie. Si Diego me hubiera engañado, ya lo habría mandado lejos desde hace mucho. Tú me conoces mejor que nadie, ¿no es verdad?

La abuela pensó que tenía razón.

Aunque Elena parecía muy suavecita, en el fondo era la más terca de todas.

Si Diego de verdad la hubiera engañado, ya le habría exigido el divorcio sin pensárselo dos veces.

Con eso se quedó más tranquila y soltó un bostezo de cansancio.

—Qué bueno. Si tu matrimonio fuera un infierno, no podría descansar en paz el día que me muera.

Al escuchar las palabras de la anciana, Elena tuvo que contenerse para no romper a llorar.

Deseaba separarse de Diego de una vez por todas, pero por el bien de su abuela prefería seguir soportándolo en silencio.

A su abuela ya no le quedaba mucho tiempo de vida, y no quería que se fuera con esa angustia.

***

Isabel llegó al hospital tras recibir la llamada de Elena.

Al enterarse de lo que se habían atrevido a hacer Adriana y Valentina, explotó de rabia:

—¡Eso es un intento de homicidio! ¡Qué coraje que no haya cámaras en el cuarto, porque si no, te juro que no se librarían de la cárcel!

Elena sacó una grabadora de voz.

—No hay cámaras, pero lo grabé todo.

Capítulo 204 1

Capítulo 204 2

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