Natalia asintió:
—Nada mal.
Luca añadió:
—Por lo que veo en su sector, todos se llevan bastante bien, hay mucho compañerismo.
Natalia volteó a verlo extrañada. ¿Eso era preocuparse por ella?
En su memoria, Luca nunca solía decir ese tipo de cosas, y mucho menos le importaban sus viajes de negocios.
—El trabajo en equipo es la clave del éxito —respondió Natalia con un tono indiferente.
Luca sintió como si le hubieran dado un cortón, así que prefirió no decir nada más.
***
Unos días después, en Altium Médica también comenzaron a prepararse para la colaboración con Vitalis Farma.
Los dedos de Denisa rozaron el grueso borrador del acuerdo.
Esta era ya la cuarta vez que el equipo de la empresa revisaba el documento. Era inevitable que Denisa se sintiera nerviosa y preocupada.
Al haber mencionado esta alianza públicamente durante un par de entrevistas anteriores, el medio empresarial ya tenía los ojos puestos en el asunto.
Por lo tanto, cualquier descuido podría provocar pérdidas incalculables en el futuro.
Verónica se acercó para avisarle:
—Señora Palma, los boletos ya están comprados. El vuelo sale a las ocho de la noche.
Denisa levantó la mirada, se acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja y se alisó el traje azul.
—Perfecto. Diles a todos que se preparen para salir.
En esta ocasión, Cristian también viajaría con ellos. Llegó en un coche de la empresa a la zona residencial de Denisa, se registró en la entrada y subió por el elevador directo hasta la puerta de su departamento.
—Yo me encargo —dijo Cristian al ver las dos maletas que Denisa había preparado; una bastante grande y otra de mano.
Mientras Denisa se sentaba en el recibidor para cambiarse los zapatos, Cristian tuvo el detalle de cargar con todo el equipaje.
Denisa le dio una última mirada al interior de su casa, tomó su bolso, se puso los lentes de sol y cerró la puerta.
Una vez en el elevador, se recargó en la pared.
—Esta vez tiene que salir bien, no quiero que nadie vuelva a burlarse de mí.
Aunque los lentes oscuros ocultaban su mirada, su tono de voz demostraba una gran determinación.
Cristian, a su lado, respondió con voz suave y serena:
—Sí, daré mi mejor esfuerzo.
Denisa volteó a verlo y esbozó una sonrisa de satisfacción.
—Cristian, siempre he confiado en ti. Nunca decepcionas a nadie.
Los ojos brillantes de Cristian se movieron con inquietud. Bajó la mirada hacia las maletas, como si no se atreviera a enfrentarse a los ojos que se escondían tras aquellos lentes.
—¡Claro que sí! —respondió él con un tono aún más dócil.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Quédate con tu cuñada, querido exesposo