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Quédate con tu cuñada, querido exesposo romance Capítulo 151

Natalia se quedó sin palabras por un instante y bajó la mirada.

—¿Te parece adecuado que, después de seis años, uses un acuerdo de aquel entonces para discutir nuestro matrimonio actual? —preguntó Luca con la voz tensa, mirándola fijamente—. En el momento en que nació Irita, ese documento perdió toda razón de ser. Tú misma lo dijiste: los hijos son el núcleo de la familia, y juntos la protegeríamos hasta que creciera.

—Este acuerdo sigue vigente —replicó Natalia, apretando los labios sin ceder terreno—. Es un contrato formal con validez legal. Somos tú y yo, en blanco y negro, un pacto aceptado por ambos. Detalla claramente los motivos, el propósito y las condiciones de disolución de nuestro matrimonio. Considero que es la base perfecta para discutir nuestro divorcio.

Luca la observó, se recargó en el respaldo de la silla y entrelazó las manos sobre el escritorio.

Tras un momento de silencio, comentó:

—Ahí también menciona una «negociación amistosa». Natalia, ¿crees que esta situación es amistosa? ¿No te parece que estás siendo un tanto agresiva por tu cuenta?

Natalia se quedó un segundo sin saber qué responder. Ella, que siempre había sido de respuestas rápidas, sintió que la mente se le quedaba en blanco por puro coraje.

—Pensando en el bienestar emocional y físico de Irita, quiero su custodia total tras el divorcio —dijo Natalia, mordiéndose el labio y poniendo sus exigencias sobre la mesa.

El semblante de Luca se ensombreció y su tono se volvió más frío.

—Irita también es mi hija, pertenece a la familia Torres. Me temo que no puedo aceptar esa exigencia.

—Luca...

Él levantó la vista y habló lentamente, con un tono indescifrable:

—Necesito tiempo para pensar en este asunto. La validez de este acuerdo debe reevaluarse según las circunstancias actuales.

—Además, un divorcio no es cualquier cosa. Irita está de por medio, deberíamos ser más prudentes —añadió él.

Natalia se frotó las sienes, sintiendo un dolor punzante, leyendo claramente la evasiva en su actitud.

«¿No quiere divorciarse?»

El ambiente en la oficina se volvió tenso en cuanto él desvió el tema.

Natalia soltó una risa irónica.

—¿Esa prudencia incluye la prueba de embarazo que te mandó Denisa a tu celular?

Luca frunció un poco el ceño, pero no negó nada.

Sacó su celular personal, lo desbloqueó y deslizó sus dedos largos sobre la pantalla antes de girarla y mostrársela.

—¿Te refieres a esto? —preguntó Luca, sin la menor pisca de nerviosismo—. Deberías checar la fecha antes de venir a reclamarme.

La mirada de Natalia se tensó. Se le quedó viendo al documento y notó que la fecha del examen era de hacía dos años.

Su mente volvió a quedarse en blanco por un segundo.

—Es de hace dos años. Hace poco, Denisa me comentó que una empleada de su empresa sufrió un aborto. Eso le trajo recuerdos y me mandó la foto para mostrarme.

Natalia parpadeó, apretando los puños lentamente.

—Hace dos años fui al norte en persona para una fusión de empresas. El proceso se alargó porque la otra parte estaba metida en negocios turbios. Denisa estaba ahí mismo manejando un proyecto de Altium Médica. No sé si fue por la enorme presión o qué, pero de repente perdió a su bebé. Solo la acompañaba una asistente, y la situación era bastante compleja, así que yo...

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