—¿Todavía piensas ir a trabajar? —le preguntó Luca en voz alta.
—Sí. —A juicio de Natalia, aquello no era la gran cosa. Además, ella conocía su cuerpo a la perfección: no era más que una carga de estrés emocional acumulado, sumado a los días de desgaste y a los cambios bruscos de temperatura; todo ello provocó que le bajaran las defensas y atrapara la gripa. Lo único que necesitaba era subir la calidad de su alimentación y ser estricta con la medicina para mejorar en poco tiempo.
Luca no le dio más vueltas al asunto, sino que se limitó a indicarle a Iria que se acercara y acabara el desayuno. Natalia, mientras tanto, tomó asiento y bebió su té despacio.
—El proyecto del laboratorio conjunto entre Gennova Solutions y CardioMédica, ¿cómo va progresando hasta el momento?
Natalia se quedó asombrada; jamás imaginó que ese tema se tocaría durante el desayuno.
No le quedó de otra más que responder:
—En la junta de revisión del próximo miércoles, lo principal a tratar serán los asuntos legales de la fase preliminar sobre compartir datos; el lado de Gennova Solutions ya ha organizado todas las cláusulas. Asistiré en persona a la reunión para ocuparme de responder a esto.
El tono de Natalia era muy sobrio y profesional.
Luca asintió, posando su mirada imperceptiblemente en ella por unos dos segundos:
—Mmm, contando contigo para que nos ayudes con estas gestiones, ya no tendremos que preocuparnos por cómo avanza el asunto con Gennova Solutions; en cuanto esté el resultado, me lo haces llegar.
Natalia también asintió, carente de expresión emocional:
—¡Claro!
Los dedos de Luca ejercieron una ligera presión sobre el tenedor. Esa cooperación sumada a la serenidad de ella lo hacía percibir que había perdido el control sobre la situación; Luca había fingido que la noche anterior nunca había existido; su intención desde temprano con el tema laboral había sido tantear su disposición y postura emocional.
No obstante, ella se enfocaba estrictamente en los negocios tal y como de costumbre; se había desvanecido cualquier trazo de suavidad que la distinguiera como su esposa.
—En teoría es Romeo quien está a cargo de este tema. Seguramente no te causará tantos problemas. —Luca lanzó una sonrisa y sacó a colación, de manera por demás repentina, el nombre de Romeo.
En esta ocasión, Natalia ni siquiera cruzó miradas con él. Tan solo le contestó:
—Romeo tiene bastante claro hacia dónde va su enfoque en las inversiones; lo que de por sí le interesa es contar con la destreza para el plano clínico más el potencial de que la tecnología llegue a concretarse.
Luca murmuró una afirmación sin decir una palabra más; daba la impresión de que el simple hecho de que ella hubiese mencionado a Romeo fue la señal para clausurar la conversación.
Nuevamente, concentró toda su atención en su pequeña hija y la persuadió para que se tomara el resto de la leche, para finalmente comentarle:
—Irita, el día de hoy mamá está algo enfermita, me toca llevarte a la escuela.
Iria asintió con la cabecita, se le quedó viendo y le dijo a Natalia:
—Mami, no dejes de descansar; por favor, no te canses tanto.
Natalia se sintió reconfortada por aquellas palabras y contestó asintiendo con una sonrisa:

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