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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 345

Gael tardó varios segundos en procesarlo.

—¿Tú eres "Storm"?

Nanette arqueó una ceja. —Así es.

Gael la miraba con escepticismo.

—¿Cómo puedes demostrarlo?

—¿Te sirve un testigo? —preguntó ella.

—¿Un testigo?

—El líder de la alianza, King, puede dar fe de ello.

Gael volvió a quedarse de piedra.

—Él... ustedes...

Por Dios, ¿con qué clase de persona se acababa de cruzar?

King.

Storm.

¿Las dos leyendas de la informática a las que tantos idolatraban estaban ahora así, como si nada, a su alcance?

Nanette miró su reloj.

—Pero King está en una exposición de robótica, no volverá hasta dentro de unos días, así que tendrás que esperar un poco para conocerlo.

—Ya es tarde. Vamos a comprarte algo de ropa decente para que te cambies y te vayas a casa.

Casa...

El rostro de Gael se ensombreció con un velo de tristeza.

No tenía a dónde ir.

Desde que salió del orfanato, jamás había tenido un verdadero hogar.

Tras años de vivir a la deriva, se había acostumbrado a la soledad absoluta.

¿Qué significaba realmente tener una casa?

Al notar su expresión, Nanette se puso de pie.

—Vámonos.

—¿A dónde?

—Te lo acabo de decir, a comprarte ropa.

—No hace falta.

Nanette empezó a caminar. —Tú no decides eso. Muévete, tengo que volver a casa o se van a preocupar por mí.

Mientras trabajaba horas extras, Melba ya la había llamado para preguntarle por qué se tardaba tanto.

Si no regresaba pronto, la pobre mujer iba a entrar en pánico.

Desde que Candela falleció en el accidente, Melba se había vuelto extremadamente protectora y atenta con Nanette.

Nanette sabía que, en el fondo, intentaba compensar sus errores del pasado.

Llevó a Gael a una tienda de ropa cercana.

Le compró un pantalón grueso, una camiseta térmica y una chaqueta de cuero con forro.

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