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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 166

Anatolia, en cambio, le devolvió la pregunta.

—¿Cuánto piensas pedir?

Nanette caminó con lentitud hacia el sillón individual, sacudió un polvo imaginario del asiento y se sentó con toda la calma del mundo.

Anatolia, al verla tan relajada y sin una gota de prisa, sintió que le hervía la sangre.

—¡Si tienes algo que decir, dilo de una vez! ¡No me hagas perder el tiempo!

Nanette soltó una sonrisa sutil.

—Venir a verla también es una gran pérdida de mi valioso tiempo.

—¡Nanette!

Anatolia casi estalla en rabia. Sin embargo, tras pensarlo un segundo, logró calmarse.

Esa mujer era muy astuta, ¡no podía caer en su juego!

Anatolia respiró hondo y recuperó la compostura.

—Dime una cifra concreta. Si me parece justa, te la transferiré a tu cuenta sin falta. Pero, antes de eso, vas a tener que firmar un acuerdo conmigo.

—¿Un acuerdo de confidencialidad? —preguntó Nanette—. ¿Para que no ande contando los trapos sucios de la familia Godoy?

—Qué bueno que lo entiendes.

—Va, sin problema.

—Entonces dime la cifra.

Nanette fingió pensarlo por un momento.

—La verdad es que soy una mujer algo avariciosa, y el dinero me mueve. Así que me cuesta trabajo decirlo, me da miedo pedir de más y que usted me reclame por querer encajarle la uña.

Anatolia se tragó el coraje.

—No lo haré. Si te mandé llamar, es porque quiero dejar este asunto resuelto.

Nanette sonrió con mucha intención.

—Entonces no me andaré con rodeos.

Anatolia soltó un gruñido por la nariz a modo de afirmación.

Nanette levantó la mano y mostró cinco dedos.

Anatolia suspiró, aliviada.

—De acuerdo, cinco millones de pesos. No hay ningún problema.

Nanette dejó solo su dedo índice levantado y lo movió de lado a lado.

Anatolia frunció el ceño.

—¿Cincuenta millones?

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