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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 293

—Nanette, mírame.

Noel le levantó la barbilla con delicadeza.

—El fallecimiento de tus padres no fue culpa tuya, no te eches esa carga encima.

—Si te aferras a esa idea, solo vas a lastimar su memoria. Lo que ellos más querrían es verte vivir tranquila, feliz y a salvo, ¿no crees?

—Nanette, reacciona, no te encierres en una prisión que tú misma inventaste.

Nanette se quedó viendo esos ojos profundos que parecían no tener fin. No supo si fueron sus palabras, o la forma tan dulce en la que pronunció su nombre...

De manera instintiva, Nanette asintió.

—Está bien.

Noel sintió un gran alivio.

—Acuéstate. Duerme otro rato, yo aquí me quedo contigo.

Nanette flexionó las piernas y escondió el rostro entre las rodillas.

—Quiero estar sola un rato.

—De acuerdo, me voy al cuarto de al lado. Si necesitas algo, me avisas.

Noel se puso de pie para salir.

Justo cuando estaba por llegar a la puerta, Nanette levantó la cabeza y habló casi de golpe:

—¡Noel!

Él se detuvo en seco.

—Dime.

Nanette apretó los labios, dudando si hablar o no.

—Yo... olvídalo, no es nada...

Quería decirle que ya no quería estar sola.

Esa casa tan grande y vacía le daba miedo.

Pero al final se arrepintió.

A fin de cuentas, tendría que aprender a estar sola tarde o temprano.

Noel dio media vuelta y volvió a sentarse en la orilla de la cama.

—¿Quieres que yo...?

Se cortó a mitad de la frase.

Tal vez, era mejor decirlo de otra manera.

—¿Puedo... abrazarte?

Nanette se sorprendió y levantó la mirada poco a poco.

Sabía que no debía, pero no pudo evitarlo.

En el instante en que asintió con la cabeza, un cálido abrazo la envolvió.

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