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No recogí amor basura: divorcio embarazada, el CEO me coronó romance Capítulo 285

Nanette dudó un par de segundos.

—Solo somos muy buenos amigos, tenemos los mismos intereses. Además, Noel está comprometido, ¿cómo se te ocurre que voy a andar pensando en él de esa manera?

Camila clavó su mirada a través de la ventana del coche, perdida en sus pensamientos.

Con el frío, hasta el paisaje se veía triste y apagado.

—Con un hombre como él, es normal que a cualquiera le tiemble tantito el piso.

Nanette se quedó patidifusa.

—Camila, de verdad que andas súper rara hoy.

Pasó un buen rato hasta que Camila volvió a mirarla.

—Nanette, te voy a hacer una pregunta.

—Échale, dime.

—Si un día a las dos nos encanta la misma oportunidad, y solo hay una, ¿tú qué harías?

Nanette soltó una carcajada.

—Ni que fuera la gran cosa como para que solo hubiera una.

—Por eso te digo, es un «supongamos» —insistió Camila.

Nanette ni lo pensó.

—Pues si te gusta, te lo quedas tú.

—¿Y si a ti te encanta también? —sugirió Camila.

—Pues es un juguete, y por mucho que me encante, no deja de ser un juguete. Comparado con lo mucho que aprecio nuestra amistad, ese juguete no vale nada.

—Camila, llevamos años siendo uña y mugre. ¿En serio crees que voy a pasar por encima de ti por un mugre juguete? Si lo quieres, te lo quedas y ya.

Camila se mordió el labio y miró a Nanette durante un largo rato.

De pronto, fue como si se le acomodara todo en la cabeza.

—Tienes razón, no hay nada que valga más que lo nuestro.

Mientras tanto, en el otro coche, Venancio también estaba perdido en las musarañas.

Aunque a Noel le importó un bledo y ni lo peló.

Venancio, después de pasarse un buen rato viendo a la nada, se hartó del silencio, reclinó su asiento y se acostó cuan largo era, disfrutando del viaje.

—Oye, Noel.

—Mande.

—Dime una cosa, si yo no estoy nada mal, ¿por qué tú siempre eres el centro de atención y a mí nadie me pela?

Noel lo miró de reojo.

—¿Que nadie te pela? Si no mal recuerdo, en lo que va del año ya has desfilado a tres novias diferentes.

Venancio respondió con voz perezosa:

—Eran puros ligues de ocasión. Mucha belleza por fuera pero huecas por dentro. La verdad es que ninguna me convenció del todo, no son el tipo de chica que me gusta.

Noel sonrió, pero no dijo ni pío.

Venancio le echó una miradita.

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