Entrar Via

Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 466

Olivia terminó la sesión de rehabilitación y salió de la clínica cerca del mediodía. Julián la acompañaba, sosteniéndola del brazo.

La nieve seguía cayendo, lo que ya de por sí

complicaba la movilidad para alguien con dificultad para caminar. Además, la intensidad de la rehabilitación de ese día había aumentado un poco, así que al salir sentía las piernas flojas. Aun con Julián sosteniéndola, cuando llegaron al estacionamiento y él la soltó un momento, no alcanzó

a mantenerse en pie y resbaló.

No muy lejos, detrás del auto de ellos, había otro vehículo estacionado que llevaba toda la mañana sin moverse. La persona adentro, al ver la escena, golpeó

el volante con furia.

—i¿Cómo es que ni siquiera puede sostenerla bien?!

Pero después de decir esa frase, Julián reaccionó y alcanzó a abrazar a Olivia.

Por instinto, ella también se aferró a él. En medio del frío y la nieve, quedaron frente a frente, tan cerca que podían ver la nube de vapor de la respiración del otro.

Olivia acababa de terminar la rehabilitación; sus mejillas tenían el rubor natural del esfuerzo. Con la cara levantada hacia él, un copo de nieve descendió y se posó en la punta de su nariz.

Le dio un poco de cosquillas. Quiso apartarlo у empujarlo, pero de pronto sintió que su cara se acercaba. Algo tibio le rozó la punta de la nariz, y aquel copo helado se derritió con la calidez de sus labios, convertido en una gota de agua que quedó

prendida en la boca de él.

—Olivia, perdóname... —Julián la abrazó con fuerza, apretando la cara de ella contra su pecho—. Fue un atrevimiento, pero es que en serio... me gustas mucho.

Olivia tenía la mejilla apoyada en su suéter de lana, suave y cálido. En ese día de invierno, con los copos cayendo sin parar, no sentía ni un poco de frío.

—Si te enojaste, dime, y también puedes darme una cachetada —le hablaba al oído con una voz quebrada, casi agónica, como si las palabras se espesaran en su garganta antes de salir, lentas y pastosas.

Olivia le jaló el suéter de lana.

—Jovencito, ¿así andas fuera? Traes el abrigo abierto y el viento frío se te mete por todos lados. ¡Cuidado, que de viejo te van a doler los huesos!

Así era como Mercedes siempre los regañaba por su costumbre de traer el abrigo abierto.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)