Entrar Via

Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 637

Capítulo 637 Olivia pensó que primero Lorena y la abuelita tenían que ponerse de acuerdo; después ella se encargaría de convencerla, así que le escribió otro correo a Santiago.

Él respondió enseguida y le dijo que no se preocupara, que él se encargaría de todo.

Olivia se sorprendió. ¿Su primo le había creído con un solo correo? ¡Era la primera vez que le escribía en esa línea temporal!

Pero daba igual por qué él le creyera; ella confiaba en Santiago al cien por ciento, y punto. Si él intervenía antes en su vida y en la de la abuelita, seguro todo sería distinto, ¿no?

Al día siguiente, antes de irse a la escuela a ensayar, le repitió a su abuelita que dejara la puerta bien cerrada y no le abriera a nadie, fuera quien fuera.

La abuelita le dijo:

-No tengas miedo. Si no le tiene miedo al castigo divino, que vuelva.

A Olivia se le heló la sangre. Ese padre suyo no le temía a ningún castigo divino.

Después de insistir mucho logró que la abuelita aceptara; además, fue a pedirle a la vecina que le echara un ojo a la abuelita y la llamara si pasaba cualquier cosa.

Olivia y la abuelita llevaban varios años viviendo ahí y siempre se habían llevado bien con los vecinos; en ese entonces la vecina todavía no se había comprado casa en la ciudad ni se había mudado, así que aceptó en cuanto Olivia se lo pidió.

Olivia fue a ensayar; Leonardo, a jugar. Los dos llegaron a la escuela al mismo tiempo. Cuando pasaban junto a la cancha, un balón de básquetbol salió disparado hacia ellos.

-¡Cuidado! -Leonardo la empujó, pero el balón alcanzó a pegarle en el hombro.

Olivia miró la marca rojiza y amoratada que el balón le había dejado en el hombro y volteó hacia Adrián, que se acercaba a ella.

El balón cayó al suelo. Adrián lo recogió y se puso a hacerlo girar entre los dedos.

-¿Estás loco? ¿Y si le dabas a Olivia? -Leonardo le reclamó, furioso.

Se mantenía tranquila, como si nada, ni siquiera lo peor, pudiera alterarla. Adrián la vio alejarse; la rabia, la altanería y la terquedad se le esfumaron. Se dio la vuelta, botó el balón y lanzó a la canasta. Entre los gritos de sus compañeros, encestó un triple impecable.

Pero, al voltear, ya no vio a aquella chica que solía pararse al borde de la cancha para aplaudirle. Era como si todo hubiera dejado de importarle de golpe.

No, todo menos Leonardo.

¡Ahora solo era amable y dulce con él! Le lanzó el balón a Leonardo.

-Ven.

Los dos se fueron con todo en la cancha y, al terminar el primer tiempo, ambos ya traían varios golpes. Los compañeros estaban desconcertados:

-¿Qué les pasa? ¿Esto es básquetbol o una pelea? ¿ Se odian o qué?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)