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Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 465

Por suerte, Olivia también llevó regalos y le dio uno a cada persona del Centro Herbal.

Cuando estaba por entrar al consultorio para su sesión de acupuntura, Roberto le dijo adiós a gritos, todo vestido de rojo, y se fue con el bolso rojo vacío colgando del brazo. Antes de irse, se despidió de Julián y le deseó feliz Navidad.

Olivia sentía que algo faltaba en la escena, hasta que se dio cuenta de que el señor que siempre acompañaba a Roberto no lo había acompañado ese día. Quizá también estaba de descanso por Navidad.

Afuera de la clínica solían estacionarse muchos autos, porque los pacientes llegaban sin parar. Era Navidad y había pocos, pero en la calle todavía quedaban unos cuantos estacionados.

Roberto subió al asiento del copiloto de uno de ellos.

En el asiento del conductor había alguien sentado, con la expresión fría, mirando al frente. Cuando Roberto subió, ni se inmutó.

Él sonrió.

—La vi llegar con su novio. El chico es guapo, buena persona, y muy atento con ella. Ya no tienes oportunidad.

La cara del conductor se encendió.

—¿Enojado? —Roberto rio—. Enojarse no sirve de nada.

—¿Te divierte mucho? —respondió el otro con la mandíbula apretada.

—¿Qué me va a divertir? —Roberto se rio entre dientes —. Como mi hijo, ¿qué has hecho para que me sienta orgulloso?

—Y como padre, ¿qué hiciste tú? —respondió el hombre con amargura.

—Claro que hice algo —dijo Roberto con una sonrisa—.

Te heredé mis genes. Lo que me decías en ese entonces, ahora dítelo a ti mismo.

El otro se quedó paralizado.

—¡Hijo! —Roberto suspiró—. Terminaste por recorrer el mismo camino que yo. Te convertiste en otro como yo.

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