Entrar Via

Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia) romance Capítulo 404

En esta decía: "Señora, recupérese pronto, Adrián solo la tiene a usted".

La misma escritura, la letra de Olivia que él conocía tan bien.

Ella tenía una letra muy particular: siempre redondeada, gordita, con una inocencia encantadora.

Completamente distinta a la de Paulina.

Al mirar esas palabras, el corazón le pesó como si cayera en el vacío. Cayendo sin fondo. Hasta hundirse en un abismo.

Lo que había perdido era mucho más de lo que imaginaba.

Juntó las dos hojas de papel, y al fin rompió en llanto.

"Olivia, perdóname".

Sentado en su oficina, sintió que el mundo exterior se había desvanecido en un silencio total. Si este fuera el fin de los tiempos, qué alivio sería; ya no quería despertar con el sol al día siguiente.

Pero no le quedaba más remedio que seguir consciente, esperando a que la noche pasara. Y esa noche se volvió eterna. Su vida ya solo era oscuridad.

Se quedó inmóvil en la oficina, estático por completo, hasta que al día siguiente llegaron Beto y Paulina.

—Adri, ¿pasaste toda la noche aquí? —Paulina entró

casi gritando y le clavó la mirada a los papeles que sostenía.

Pero apenas fue un vistazo; antes de que pudiera distinguir qué eran, Adrián ya los había guardado.

Adrián tenía la camisa desabotonada en el cuello, las mejillas oscurecidas por la barba incipiente, y unas ojeras profundas, amoratadas. Cuando la miró, la observó con frialdad.

—Adri... —Paulina se inquietó—. ¿Estás bien?

Él no respondió. Solo la miró fijamente.

—A... Adri... —Paulina apenas podía articular palabra, sintiéndose culpable del estado de ese hombre—.¿

Qué... qué te pasa? Si estás tan mal por el divorcio, nosotros... estamos contigo.

—No es nada —dijo él, y de pronto su mirada se suavizó—. Solo que hace rato intenté hacer unas grullas de papel y no supe cómo. Ni siguiendo un video lo logré.

Paulina desvió la mirada, con los ojos inquietos, y forzó una sonrisa.

—¿Y... por qué se te ocurrió hacer grullas de papel?

—Quiero ir a visitar a mi abuelita al cementerio... Mi vida es un desastre; quién sabe si donde quiera que esté vaya a querer regañarme. Pensé en llevarle unas grullas para contentarla.

Cuando Adrián mencionó a su abuela, Paulina se puso aún más nerviosa; ya no podía ni sostener la sonrisa.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Mi Desamor Ideal (Adrián y Olivia)