Olivia dejó un comentario en la publicación de Daniela: "Una noche increíble".
Después de publicarlo, bajó a buscar a Santiago.
Quería saber qué le había dicho Julián exactamente.
Santiago acababa de entrar y ella lo interceptó en la sala.
—Ya sabía que ibas a preguntar —dijo con una sonrisa —. Siéntate.
Olivia se sentó en el sofá. Llevaba unas pantuflas suaves, y cuando se acomodó, la mirada de Santiago se posó en su tobillo.
—¿Qué sucede, Santiago? —Ese era su punto más sensible. Durante los últimos cinco años se había acostumbrado a ocultarlo, y no le gustaba que la gente se le quedara viendo. Aunque ese día, cinco años después, ya había dejado atrás esa sombra, el reflejo de esconder el pie seguía ahí, y lo encogió por puro impulso.
Santiago se acercó y se puso en cuclillas frente a ella.
Le tomó el pie lastimado con cuidado.
—Santiago... —Olivia no sabía qué pretendía.
—¿Es aquí? —Presionó con suavidad la zona de la lesión permanente, la que le había arrebatado la danza para siempre.
Olivia asintió.
Santiago le volvió a poner la pantufla y se puso de pie.
—Hace un momento el tal Julián vino a hacerse el simpático conmigo. ¿Entiendes lo que busca?
Olivia no lo había pensado antes, pero ahora que lo repasaba, sí había algo raro...
Entrecerró los ojos y miró a Santiago.
—Oli. —Su expresión adquirió un aire casi paternal, serio y cariñoso a la vez—. Acabamos de salir de un pantano. No te apresures. Lo único que puede sanarte eres tú misma, no otra relación. La vida es larga; vamos despacio, midiendo cada paso.
Así que era eso lo que quería decirle...
—Claro, Santiago, lo sé —respondió. No tenía ningún tipo de interés en Julián, ni pensaba involucrarse en otra relación.
Santiago sonrió.

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