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Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 926

En la prisión, antes de darle una paliza, siempre le jalaban el cabello, pero ninguna tenía la fuerza de Andrés...

Al fin y al cabo, él era un hombre.

Parecía que había logrado enfurecerlo.

—¿Acaso mentí? El señor Luján parece muy seguro de sí mismo, ¡pero resulta que no soporta escuchar la verdad! —dijo Fiona sin tapujos—. ¿Tan frágil es tu ego?

Apenas terminó de hablar, Andrés levantó la mano y le propinó una bofetada brutal.

El sonido del golpe resonó en la habitación.

Fue tan repentino que Fiona quedó aturdida, con el rostro volteado hacia un lado y la mejilla ardiéndole.

Ese golpe fue mucho más fuerte que el que le había dado Valeria.

Sintió un sabor metálico en la boca.

Seguramente le había hecho sangrar.

Fiona frunció el ceño por el dolor y miró con odio al hombre frente a ella.

—¡Si vuelves a provocarme con esas estupideces, te juro que esta noche no sales viva de aquí!

Andrés señaló hacia la puerta, rodeado de un aura amenazante.

Quizás por la ira, la mano con la que le sujetaba el cabello le temblaba ligeramente.

En ese preciso instante, se escuchó un fuerte golpe en la puerta principal.

El corazón de Fiona dio un vuelco.

¿Quién era?

¿Había venido alguien a salvarla?

La esperanza hizo que su corazón latiera desbocado.

Andrés también miró hacia la entrada con nerviosismo, sus ojos llenos de alerta.

Fiona levantó la vista y vio a Samuel y a Israel.

Los hombres que vigilaban la entrada ya estaban tirados en el suelo.

Samuel entró a la habitación y, al ver la escena, su furia estalló.

Aunque estaba lejos, notó la sangre en la comisura de los labios de Fiona y su mejilla enrojecida. Andrés la había golpeado.

Y ahora, ese infeliz le tenía una navaja en el cuello y la arrastraba paso a paso hacia el balcón.

El balcón no tenía barandal. Si se acercaban demasiado, sería muy peligroso.

Estaban en un piso diecisiete. Una caída desde ahí sería fatal.

Andrés sonrió con malicia, mirando al hombre frente a él.

—Señor Flores, ¿qué viento lo trajo por aquí? No recuerdo haberle avisado que su gente estaba en mis manos. ¿Cómo se enteró?

Fiona estaba completamente inmovilizada por Andrés, retrocediendo paso a paso.

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