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Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 920

Fiona llamó a Lucas varias veces para checar cómo estaba todo con Samuel. Lucas le informó con detalle que todo estaba tranquilo y que no había surgido ningún problema.

Los días siguientes transcurrieron con una calma relativa, sin incidentes, así que Fiona fue olvidando el tema poco a poco.

El viernes por la tarde, como tenía tiempo libre, fue personalmente a recoger a los niños.

Coincidió que Esteban también llegó a la salida de la escuela al mismo tiempo. Su coche estaba justo detrás del de Fiona, y la vio bajar del asiento del conductor.

En ese preciso instante, un auto negro de lujo aceleró repentinamente desde el lado de Esteban, pasando a toda velocidad y dirigiéndose directo hacia Fiona.

Ella apenas había bajado y se giraba para cerrar la puerta cuando alguien la jaló y la metió a la fuerza en el vehículo.

—¡Ah...!

Un grito agudo resonó en la calle y llegó a los oídos de Esteban. Él vio claramente cómo se llevaban a Fiona.

Apretó el volante con fuerza, con la mirada llena de incredulidad. ¿Quién se atrevía a tanto? A plena luz del día, secuestrando a alguien frente a una escuela...

El shock y la sorpresa se reflejaban en su rostro. En cuanto reaccionó, pisó el acelerador a fondo y salió disparado tras ellos.

Pero el otro coche iba demasiado rápido; era imposible alcanzarlos. El conductor parecía haber notado que lo seguían y aceleró aún más, demostrando una habilidad al volante muy superior a la de Esteban. En cuestión de unas pocas calles, lo dejaron muy atrás.

Esteban vio impotente cómo el vehículo desaparecía en la distancia. Siempre creyó que conducía bien, pero evidentemente se había sobreestimado.

Esteban apretó el celular con más fuerza. Cuando vino a la policía, le avisó a la niñera que recogiera a Pedro, pero con el caos se había olvidado por completo de Silvia.

—Papá, ¿me escuchas?

—Sí —respondió Esteban rápidamente—, voy por ella ahora mismo.

—Date prisa, está llorando del miedo...

Esteban colgó y condujo a toda velocidad hacia la escuela. Al llegar, vio una pequeña figura parada junto a la caseta de vigilancia.

Silvia lo miró con desconfianza. La niña siempre le había tenido miedo, y Esteban lo sabía. Aunque la relación entre los niños había mejorado, Silvia seguía mostrándose reacia con él y evitaba acercarse cuando iba a jugar a su casa.

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