—La señorita Santana tenía algunos asuntos personales y me pidió que no la siguiera, así que no tuve más opción que venir...
—¿Asuntos personales? —Al escuchar esas palabras, el rostro de Samuel se oscureció gradualmente—. ¿Qué tipo de asuntos personales?
—Eso no me lo dijo, y yo tampoco estoy muy seguro.
Samuel notó una pizca de evasión en su mirada, y la frialdad en sus ojos se intensificó.
Tras reflexionar un instante, preguntó:
—Hoy que Fiona fue a su empresa, ¿pasó algo?
Al escuchar esto, las pestañas de Lucas comenzaron a parpadear frenéticamente.
Por un momento, no supo qué responder.
Fiona acababa de pedirle encarecidamente que no le dijera al señor Flores que se habían peleado a golpes...
Mientras Lucas dudaba, el hombre frente a él mantenía la vista clavada en su rostro.
Cuando Samuel vio ese parpadeo nervioso, empezó a atar cabos.
Antes de que el otro pudiera hablar, preguntó sin rodeos:
—¿Valeria le puso una mano encima a Fiona?
La pregunta dejó a Lucas en shock.
Levantó la vista incrédulo, mirando a Samuel con expresión de querer decir algo pero sin saber cómo.
Al ver que no respondía, Samuel insistió:
—¡Habla! ¿La golpeó o no?
—¡No! ¡No la golpeó!
Lucas gritó esas palabras casi por instinto, pero en cuanto salieron de su boca, se dio cuenta de lo culpables que sonaban.
Los ojos de Samuel, oscuros y profundos, lo atravesaban.
Tras un silencio tenso, dijo en voz baja:
—Lucas, ¿sabes que tienes una característica muy particular?
Sin dudarlo, caminó hacia su despacho, empujó la puerta, entró y se sentó en el sofá.
Lucas se apresuró a seguirlo, se paró frente a él y le contó todo lo sucedido, punto por punto.
Samuel escuchó todo el relato con el rostro sombrío, y la atmósfera a su alrededor se volvió gélida y opresiva.
¡Jamás imaginó que esa mujer se atrevería a levantarle la mano a Fiona!
Una furia silenciosa comenzó a hervir en su interior, negándose a desaparecer.
La mano de Samuel, apoyada sobre su pierna, se cerró en un puño al instante.
Apretó con tanta fuerza que las venas del dorso de su mano se marcaron visiblemente.
—Señor Flores, ¿se encuentra bien?
Al ver su reacción, Lucas preguntó con cautela.
La mirada de Samuel se oscureció aún más, pero al final, no dijo ni una sola palabra.

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