Aunque el asunto se había aclarado, el escándalo le había pasado factura: ya había perdido cerca de treinta mil seguidores.
Esa noche, Fiona sufrió de un insomnio terrible.
La razón era que planeaba buscar a Valeria al día siguiente para tener una charla cara a cara sobre lo ocurrido en los últimos días.
Era la primera vez que se enfrentaría directamente a esa mujer. Valeria era diferente a Bianca y a Daniela; parecía ser un hueso mucho más duro de roer.
Quizás había otra razón de peso para su inquietud: el hecho de que ella hubiera estado comprometida con Samuel en el pasado.
Solo de pensarlo, sentía una incomodidad que le revolvía el estómago.
Pero fuera como fuera, tenía que afrontar la situación. Al fin y al cabo, la que había actuado mal no era ella, así que, ¿por qué habría de estar ansiosa?
Entre pensamientos confusos, finalmente logró quedarse dormida.
***
Al día siguiente.
Cuando Fiona despertó, Samuel ya no estaba a su lado.
Se aseó rápidamente y se preparó para salir.
La noche anterior le había pedido a Samuel la dirección de Valeria, con la firme intención de presentarse en su oficina.
Al salir, Lucas la siguió y la llevó en el coche hasta el edificio corporativo de Valeria.
Fiona se dirigió a la recepción y, tras explicar el motivo de su visita, una empleada la condujo al piso correspondiente.
Había solicitado ver a Valeria con la excusa de una colaboración comercial; de no haberlo hecho así, probablemente ni siquiera le habrían permitido verla.
—Señorita Santana, espere aquí un momento. Nuestra jefa regresará pronto, en unos diez minutos aproximadamente.
La empleada, muy cortés, la miró y luego fijó la vista en Lucas, que estaba de pie detrás de ella.
Fiona asintió levemente.
—Está bien, puede retirarse a sus labores.
Una vez que la empleada se fue, la oficina quedó en completo silencio.
Lucas se mantuvo allí con ella, sin decir una sola palabra.
El tiempo pasaba lentamente, segundo a segundo...
Al escuchar esto, el rostro de Valeria se ensombreció de golpe.
Al parecer, lo inevitable había llegado.
Sin embargo, respondió con calma:
—¿Tienes alguna prueba de que yo te esté atacando por la espalda?
Fiona sabía que diría eso, así que había llegado preparada.
Sacó la tablet de su bolso, la puso frente a ella y presionó el botón de reproducción.
El video comenzó a reproducirse ante sus ojos.
Era el clip donde Damián admitía haber sido instigado por ella y trataba de limpiar su propio nombre.
Al ver el video, la expresión de Valeria se volvió extremadamente sombría.
Nunca imaginó que Damián la traicionaría de esa manera.
—Y no es solo esto. Lo de la clínica también fue obra tuya, ¿verdad?

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