—¡Sí!
Fiona le gritó con todas sus fuerzas, con el rostro desencajado por la furia.
Al escucharla, Esteban sintió tanta rabia que el pecho le subía y bajaba agitadamente. Se quedaron mirando fijamente el uno al otro durante medio minuto, en un silencio tenso.
Finalmente, Esteban curvó los labios en una sonrisa sarcástica.
—Ahora él no es más que un vegetal para ti, ¿para qué sigues aquí cuidándolo?
—¡Eso no te importa! —gritó Fiona—. ¡Suéltame ahora mismo!
Jah.
Los ojos del hombre se llenaron de una tristeza infinita. De pronto sintió que el amor era la cosa más jodida del mundo.
Antes, cuando no se daba cuenta de cuánto la amaba, Fiona siempre estaba ahí, buscándolo, besándolo, abrazándolo, queriendo estar cerca. Y él la empujaba una y otra vez, dejándola sola noche tras noche mientras se iba con otra mujer.
Nunca imaginó que llegaría el día en que la amaría tanto. Estaba a punto de ponerse de rodillas para rogarle que volviera... ¿Y ella? Seguía indiferente, con el corazón y los ojos puestos en otro hombre. Y para colmo, ese hombre era su tío.
Esteban sintió un arranque de coraje:
—Si realmente quisiera hacerte algo, él no podría hacer nada para evitarlo, ni siquiera sabría lo que estamos haciendo. ¡En esa situación, no creo que te queden ganas de seguir a su lado!
El corazón de Fiona comenzó a latir a mil por hora, invadido por un nerviosismo brutal. Lo miró con total desconfianza.
El alcohol que se le había subido pareció evaporarse en ese instante, dejándolo completamente sobrio. Esteban comenzó a ser consciente de lo que estaba haciendo...
La mano que la sujetaba se aflojó de repente. Se incorporó y la miró desde arriba, viendo sus ojos anegados en llanto. Se apartó y se sentó a un lado.
—No es como si no lo hubiéramos hecho antes, ¿por qué lloras?
Fiona se levantó lentamente de la cama y se secó las lágrimas de un manotazo.
—¡Ya no te amo! No importa lo que pasó entre nosotros, ni qué tan rogona fui contigo antes, ¡eso ya es pasado!
—¡Ahora a quien amo es a Samuel! Aparte de él, no pienso estar con nadie más, ¡y mucho menos contigo!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera