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Me Robaron Tres Años, les Cobraré una Vida Entera romance Capítulo 1070

—Si no lo meto a la cárcel, la única perjudicada seré yo.

Fiona lo decía por pura supervivencia:

—En su momento le rogué que desistiera, le dije que lo nuestro no tenía futuro, ¿pero acaso me escuchó?

—Él no quiso entender y se aferró a estar conmigo a la fuerza. ¿Qué más podía hacer yo?

Esteban creyó, en su arrogancia, que usando a Pedro para amenazarla lograría que ella volviera a su lado. Ahora simplemente estaba cosechando lo que sembró. No podía culpar a nadie más.

—¿Que no podías hacer nada? ¡Vaya mosquita muerta! Hablas como si fueras la víctima...

Gisela ya conocía de sobra esa actitud de «yo no fui», y su tono se llenó de desprecio:

—Fiona, ni siquiera has entrado oficialmente a la familia y ya pusiste a los Flores de cabeza. Si llegas a casarte, ¿qué vas a hacer? ¿Dejarnos en la ruina?

Siempre supo que esa mujer era un peligro. Pero nunca imaginó que fuera tan despiadada como para no perdonar ni a su propio exmarido. Con tal de quedarse con Samuel, era capaz de todo.

—Piensa lo que quieras. De todos modos, no voy a dejar que Esteban salga libre.

Esta vez, Fiona se mantuvo firme.

—¡Tú...! —Gisela estaba que echaba chispas; tardó un momento en recuperar el habla—. ¿No tienes miedo de que le cuente esto a papá?

Fiona no se inmutó:

—¡Adelante, ve y dile al abuelo! A ver de qué lado se pone cuando sepa toda la historia: si del tuyo o del de Samuel y el mío.

Sin mencionar que el abuelo siempre la había consentido. En cuanto a quién tenía la razón, el viejo patriarca sin duda la apoyaría a ella. Era imposible que se pusiera del lado de Gisela.

—¡Eres una maldita, Fiona!

Gisela apretó los dientes con rabia:

Fiona se sentó en el sofá y cerró los ojos para descansar:

—Lo que se me hace raro es que a Esteban lo detuvieron apenas en la tarde. ¿Cómo es que ella se enteró tan rápido si apenas se metió el sol?

¿Le avisó la policía? ¿O hubo alguien más?

—¿Pues quién más va a ser? —Samuel ya tenía una sospechosa en mente—. Seguro alguien vio cuando se llevaban a Esteban, no aguantó las ganas y fue con el chisme.

Al oír esto, Fiona abrió los ojos de golpe, parpadeando:

—¿Hablas de Bianca?

—Ajá.

Aparte de ella, nadie más tendría los detalles tan frescos. Fiona lo pensó y tenía sentido: además de ella y Esteban, Bianca era la otra involucrada y vio con sus propios ojos cuando la policía se lo llevó.

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