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Me perdiste, CEO árabe romance Capítulo 252

Fahriye habló con serenidad.

—Quiero hablar con Zayn a solas, por favor.

Pero Zayn asintió sin hacer preguntas.

—Será un honor.

Ambos comenzaron a caminar hacia las puertas del salón.

Mientras se alejaban, los consejeros reales empezaron a organizar discretamente los preparativos para un posible compromiso.

La jequesa Alya observó a su hijo con los ojos llenos de emoción.

Desde hacía muchos años había imaginado a Fahriye como la esposa de Zayn.

La había visto crecer.

La recordaba corriendo por aquellos mismos jardines cuando apenas era una niña. Siempre había sido dulce, inteligente y bondadosa.

No podía imaginar una mujer más digna para convertirse en la futura princesa heredera.

Sin embargo, jamás deseó que ese matrimonio naciera entre lágrimas y escándalos.

Apretó las manos con fuerza y elevó una silenciosa oración.

"Alá... permite que, de toda esta desgracia, nazca al menos una oportunidad para que esos dos corazones encuentren la felicidad."

***

Los jardines del palacio permanecían envueltos en una calma. El aroma de las rosas impregnaba el aire, mientras una suave brisa hacía crujir las hojas de las palmeras.

Fahriye caminó en silencio durante varios metros.

Zayn lo siguió sin pronunciar palabra.

Finalmente, Fahriye se detuvo frente a una antigua fuente de mármol.

Ambos caminaban lentamente entre los senderos del jardín real, rodeados de rosales en plena floración.

El perfume de las flores impregnaba el aire

Aquel lugar les resultaba demasiado familiar.

Cuando eran niños, habían recorrido aquellos mismos caminos jugando a esconderse entre los arbustos, persiguiendo mariposas y soñando con un futuro que entonces parecía sencillo.

Ahora todo era diferente.

Ya no eran dos niños despreocupados.

Eran dos adultos unidos por una decisión nacida del dolor.

Finalmente, Zayn rompió el silencio.

—No quiero que pienses que me estoy aprovechando de esta situación.

Fahriye continuó caminando sin mirarlo.

Él respiró profundamente.

—Sé que aceptaste porque no encontrabas otra salida.

Su voz estaba cargada de culpa.

—Y si en algún momento decides que no deseas este matrimonio, lo entenderé. Hablaré con mi abuelo y asumiré todas las consecuencias. No quiero que te sientas obligada por mí.

Fahriye se detuvo.

—Esto será un matrimonio por contrato.

Zayn sintió que aquellas palabras atravesaban su pecho.

Aun así, asintió lentamente.

—Lo sé.

Fahriye giró apenas el rostro hacia él.

—Mi corazón ya no está en condiciones de amar a nadie.

Sus ojos reflejaban un dolor inmenso.

—Después de todo lo que ocurrió... ya no sé si algún día volveré a confiar en alguien.

Zayn bajó la mirada.

—Nos dijo que estabas profundamente enamorado de ella. También aseguró que no querías casarte conmigo. Mi padre preguntó varias veces si esa era realmente tu decisión.

Bajó lentamente la mirada.

—Y tu padre respondió que sí.

El silencio volvió a envolverlos.

—Dijo que obligarte a mantener aquel compromiso sería condenarte a una vida infeliz.

Una amarga sonrisa apareció en los labios de Fahriye.

—Por eso acepté cancelarlo.

Respiró con dificultad.

—No quería convertirme en un obstáculo para la felicidad del hombre que... creía que había elegido a otra mujer.

Zayn permanecía completamente inmóvil.

No podía creer lo que estaba escuchando.

Fahriye continuó con la voz apenas quebrada.

—Poco tiempo después, nuestras familias propusieron que me comprometiera con Adnan.

Zayn cerró los ojos con fuerza.

Las piezas comenzaron a encajar una tras otra.

Su padre no solo le había ocultado la existencia de aquel compromiso. También había mentido a los Al-Sabah.

Les hizo creer que él había rechazado a Fahriye.

Y, aprovechándose de aquella mentira, permitió que Adnan ocupara el lugar que siempre debió haber sido suyo.

Un dolor profundo le oprimió el pecho, su padre demostraba de nuevo que no lo quería y casi arruinaba su vida.

—Fahriye, si me aceptas como tu esposo, seré fiel a nuestro matrimonio, nunca te lastimaré, si te hago llorar, recibiré cualquier castigo de tu mano y de tu voz, soy libre para ti, para lo que tú decidas que sea, solo para ti, mi vida estará a tu merced.

Fahriye se quedó perpleja y sintió que su corazón latía demasiado fuerte.

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