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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1501

«Ah».

Casiana se sentó, sin atreverse a mirar al hombre a los ojos, y mucho menos a mencionar lo que acababa de pasar.

Sospechaba que la fiebre le había derretido el cerebro a Félix, haciéndole confundirla con alguien más para cometer semejante locura.

—Casiana…

Al verla con el rostro vuelto hacia la pared blanca, Félix despegó sus finos labios.

—¿Estás castigada contra la pared, o es que te da miedo mirarme?

—Para nada. —Casiana apartó la vista de la pared y, en medio de su pánico, se encontró con los ojos de él—. ¿Por qué… habría de tener miedo?

Casi se muerde la lengua en las últimas palabras.

—Ah —Félix esbozó una ligera sonrisa, divertido por su adorable nerviosismo—. Me desmayé, no me morí. Y me haré responsable de lo que hice.

—¿Responsable? —La mirada de Casiana tembló, apretando los dedos con fuerza.

—Sí. —Félix asintió, acercándose lentamente a su rostro—. Yo te besé, así que puedes besarme de vuelta para estar a mano.

Casiana: «…»

Félix: «¿Lo vas a hacer o no?»

—N-no… no quiero.

Casiana se puso de pie de un salto, con las mejillas ardiendo como el fuego, y caminó hacia la salida.

—Voy a preparar algo de comer.

—No tengo hambre —respondió él.

—Y-yo sí.

Al ver a la chica huir despavorida, Félix sintió que el buen humor le inundaba el pecho.

¿Preparar algo de comer?

¡Como si supiera cocinar!

***

De vuelta en la cocina.

El corazón de Casiana latía desbocado, amenazando con salírsele del pecho.

Se llevó una mano al corazón, tratando desesperadamente de regular su respiración.

Félix realmente la había besado por iniciativa propia.

Se ponía celoso, la besaba, e incluso le había dicho a Doña Inés que quería tener bebés con ella…

¿Por qué?

¿De verdad se había enamorado de ella?

Pensar en eso la dejaba confundida; no sabía si sentirse feliz o devastada.

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