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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1337

—Mucha gente la admira y la alaba, sin saber que su ídolo es un monstruo —dijo Anahí, a quien le dolían tanto las heridas que no podía ni sonreír—. Lucrecia, dime, si el mundo se entera de esto, ¿cómo la tratarían?

—Además, con la fama que tiene, dudo mucho que su prometido vaya a querer quedarse con un monstruo, ¿verdad?

Lucrecia se quedó helada, con la mente a mil por hora.

Un momento.

¿Acababa de escuchar algo increíble?

¿Aldana era tan brillante solo porque sus genes habían sido modificados?

Jajajajaja.

Ese era el mejor chiste que había escuchado en su vida.

¡Ella, que se pavoneaba todos los días, resultaba ser solo el producto de la ciencia y tecnología!

Si la verdad salía a la luz, las puras críticas la destruirían.

Ahora sí, ¡Aldana no tendría forma de levantarse!

—Toma esto.

Anahí le tendió una carpeta a Lucrecia y dijo con una leve sonrisa:

—No necesito enseñarte qué hacer con esto, ¿verdad?

Lucrecia tomó el sobre con el ceño fruncido.

—¿Por qué no lo haces tú misma?

Después de haber sufrido tanto, ya no era tan estúpida.

Si provocaba a Aldana, terminaría muerta sin saber ni cómo.

¡Esa mujer quería usarla como chivo expiatorio!

—No te estoy obligando a hacerlo —dijo Anahí, mirándola con una leve sonrisa—. La decisión es tuya.

Lucrecia se quedó en silencio.

Abrió la puerta del coche dispuesta a irse.

—Escuché que la familia Mendes fue la salvadora de Aldana.

—Así es.

Lucrecia se detuvo en seco y respondió apretando los dientes:

—Es una malagradecida.

—Ella no es ninguna malagradecida.

Anahí curvó los labios y esbozó una sonrisa que no lo parecía.

—Con todas las cosas horribles que le has hecho, si hubieras sido cualquier otra persona, Rogelio ya te habría matado.

—Sin embargo, sigues vivita y coleando, ¿sabes por qué?

—¿Por qué?

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