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Más que una niña: La rebelde y su protector romance Capítulo 1492

—¿Te atreves a negar que te acercaste a propósito al Licenciado Galván? —Las palabras de Miranda Vega se volvían cada vez más descaradas.

—No lo hice.

Casiana se quedó plantada en su lugar, mirando a Miranda Vega, y articuló cada palabra con claridad:

—No estoy buscando reemplazo, y mucho menos he seducido a ningún hombre.

—Además...

Al ver la pésima expresión en el rostro de Félix, Casiana hizo una pausa y añadió:

—¿Existe algún estatus mejor que ser la Sra. Hidalgo? ¡Si tuviera tiempo para buscar otro hombre, mejor invertiría mi esfuerzo en seducir a mi propio esposo!

Con la firme intención de evitar que Félix se convirtiera en el hazmerreír de las noticias de mañana, Casiana soltó esa descarada mentira, sintiendo cómo el corazón le latía a mil por hora.

Y tal como esperaba...

Después de sus palabras, un silencio sepulcral cayó sobre el lugar. Todos los ojos estaban clavados en Félix Hidalgo.

—Mmm.

Félix bajó la mirada hacia ella. La sombra de enojo en su rostro se disipó por completo. Acarició su cabello con ternura y dijo con un tono lleno de mimos:

—Es cierto. Todo el tiempo de la Sra. Hidalgo se va en seducirme a mí. De verdad que no le interesan los demás hombres.

...

La cara de Casiana se puso roja como un tomate. ¿Acaso no se daba cuenta de que ella estaba hablando con sarcasmo?

—¡Guau!

Las personas alrededor dejaron escapar pequeñas exclamaciones de asombro.

¿En qué universo esto parecía una pareja a punto de divorciarse?

¡Eran pura dulzura!

...

Leticia Sotelo casi pierde los ojos al ver lo enamorados que lucían.

...

Gustavo Galván apretó los labios, con una expresión seria y pesada.

...

Miranda Vega nunca imaginó que Félix, lejos de enojarse, mimaría de esa forma a Casiana. Estaba tan furiosa que casi no podía respirar.

—Ella sabe muy bien lo que hizo —viendo que la situación se salía de control y temiendo salir perdiendo, Miranda Vega tomó del brazo a su madre, lista para irse.

—¡Un momento!

Los ojos fríos de Félix se clavaron en Miranda Vega, su voz sonó terriblemente grave.

—¿Dije que podías irte?

—¿Qué más quiere?

Miranda Vega se detuvo y miró a Félix con altivez.

—No hay pruebas de que yo lo hice, ¿con qué derecho me impide irme? ¿Va a abusar de su poder?

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