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MALDITA TENTACIÓN. Engañada por el prometido de mi hermana romance Capítulo 82

LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 82. Un hombre sin escobazos

—¿Dónde, dónde? —Sebastián se levantó de un respingo al escuchar aquello, solo para encontrarse con una ceja sugerente de Michelle, que lo miraba como si no tuviera ni ganas de acusarlo.

—¿Qué haces en mi cama, Vanderwood? ¿No te dejé claro que tu puesto era en la hamaca del portal o...? —Pero antes de que tuviera tiempo de plantear la alternativa, ya Sebastián le daba la vuelta, apretándola suavemente contra la cama, mientras Michelle sentía su aliento repartirse a lo largo de su mejilla y su cuello.

—¿Qué haces…? ¿Qué se supone que estás haciendo, Sebastián? —reclamó Michelle conteniendo el aliento, pero la única respuesta que obtuvo fue una risa baja y desvergonzada.

—Estoy cobrando mi mano de obra —sentenció Sebastián rozando su boca y ella le abrió los ojos.

—¡Oye, pues tu mano está obrando por donde no debe, así que procura ir sacándola de ahí antes de que se me ocurra pagarte dos sopapos!

Sebastián le hizo un puchero, como niño altamente ofendido, y se lanzó de la cama solo para encontrarse a Ranger asomado a la puerta pistola en mano.

—¿¡Dónde está la rata!? —exclamó mirando a todos lados y Michelle trató por todos los medios de aguantarse la risa.

—¡No te preocupes, está realmente morida, muerta, liquidada, aniquilada…!

—¡Michelle!

—¡Con los ánimos bajos, caídos… muy caídos…!

—¡Loquita, te estás buscando par de nalgadas, y Dios es testigo de que no me va a importar que Ranger esté presente!

—¿“Pre” qué? ¡No, presente nada! ¡Con su permiso yo me voy a buscar el desayuno!

Pero apenas se dio la vuelta y salió del cuarto cuando Sebastián salió tras él.

—Tienes permiso, tienes permiso —dijo y cuando menos lo esperaba Ranger, ya tenía en las manos aquella bolsa con todas sus cosas—. Y además tienes permiso para no regresar...

—¿¡Qué...!?

—¡Pues eso, que te quedas en la casa de la abuela! ¡Que el sofá es mío desde antes de que tú aparecieras por aquí! Así que puedes cuidar a Michelle todo lo que te dé la gana, que para eso tienes cámaras y sensores, así que andando, ve a pedir asilo como el resto de los invitados y trata de que la abuela no te ponga a dormir con Merci.

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