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MALDITA TENTACIÓN. Engañada por el prometido de mi hermana romance Capítulo 78

LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 78. Malentendido

La verdad era que verle a Michel aquella cara de asesina en serie con que parecía que iba a destruir el mundo en solo cinco minutos, no tenía precio, y hacía sonreír a Sebastián sin que pudiera evitarlo.

Sin embargo sabía que la indignación no sería suficiente para permitirle quedarse.

—¿¡Pero cómo que esa bruja hija de su put@ madre fue la que trato de matarte!? —escandalizó Michelle—. O sea, no es que no me lo imaginara ya, pero al menos creí...

—¿Cómo que te lo imaginabas? —Sebastián frunció el ceño porque si bien era cierto que ella tenía una imaginación prolífica, tampoco es que fuera adivina.

—¡Claro que me lo imaginé, ¿o si no de dónde iba a salir eso de que tenían que dejar viuda a alguien!? ¡A mí no iba a ser, obviamente! —refunfuñó Michelle—. Pero al menos creí que sería un ex novio celoso o algo, ¡no que ella misma hubiera mandado que te lastimaran! —Se notaba que la rabia le ardía en la sangre, pero lo que Sebastián menos quería era que se alterara en aquel momento—. ¡Tú dime que está presa! Por Dios, dime que está presa o de lo contrario te juro que yo misma voy a darle la puñetera paliza que se merece.

Sebastián sonrió y trató de alcanzar sus manos para tranquilizarla, mientras la hacía retroceder y la llevaba hacia el sofá.

—A ver, tranquila, tranquila que la paliza ya se la dieron. Eva específicamente, y hasta en tu nombre.

—¡Por algo es mi mejor amiga!

—Exacto, y además sí está presa Ivanna, está presa y en espera de juicio ahora mismo —le explicó Sebastián—. Así que quise venir y decírtelo, y decirte que... bueno, que cumplí la promesa que te hice.

Las manos de Michelle se escurrieron con delicadeza entre las suyas, pero aunque no pretendía ser brusca ni cortante, la verdad era que no lo necesitaba, porque Sebastián podía sentir perfectamente la distancia que estaba marcando aún con amabilidad.

—Me alegro por ti —murmuró la muchacha con sinceridad—. La verdad me alegro mucho.

Sebastián se humedeció los labios porque tal parecía que habían llegado como a un punto muerto en el que ninguno de los dos sabía qué decir, y estaba bastante seguro de que le tocaba a él dar el primer paso. Miró a Ranger de reojo y este se giró en redondo para salir de la cabaña porque aquella conversación en particular no era asunto suyo.

—Bueno... ya que las cosas están así, quería preguntarte sí... si te parecería bien que me quedara.

Michelle respiró profundo pero no tardó absolutamente nada en acceder con una sonrisa.

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