CAPÍTULO 75. ¿Por qué?
La sangre le hervía en las venas. Elijah había sido el primero en desconfiar de Lynett de todas las formas posibles pero poco a poco se había dado cuenta de que la única persona que había salido perdiendo en todo aquello era la muchacha.
El detective no fue capaz de detenerlo cuando se llevó por delante a medio mundo y casi pateó la puerta de aquel cuarto de interrogatorios.
—¡Esa es una mentira! ¡Esa es una asquerosa mentira! —espetó Elijah, y antes de que el detective pudiera decirle que aquel era un procedimiento completamente irregular, el magnate ya había tirado de una silla y se sentaba cara a cara con Basset.
—¡Qué milagro que pudiste entrar! —se rio el abogado—. ¿Te limaste los cuernos para caber por la puerta?
—¡Cállate! —gruñó Elijah—. ¡No te atrevas a hablar de Lynett en esos términos porque no son ciertos! ¡Ella no tiene nada que ver contigo…!
—¡Por favor! Lynett siempre tuvo todo que ver conmigo. Yo no le hice nada que ella no quisiera, pero debo confesar que la pasión me cegó, no tomé las mejores decisiones, comenzando con ayudarla con sus planes.
Elijah apretó los dientes y tuvo que aguantarse mucho para no golpear la mesa.
—¿¡Planes?! ¿¡Quedarse amarrada en un sótano era parte de esos planes?! —escupió.
—Pues a la chica le gustan las cosas duras. —Basset se encogió de hombros—. Además era bueno que la encontraras así.
Elijah lo miró como si quisiera arrancarle la cabeza y Basset se echó atrás suspirando con resignación.
—¡OK, OK! —exclamó levantando las manos a la altura de la cabeza a modo de rendición—. Lo voy a soltar todo, pero solo porque sé que no tienen evidencia contra mí, y porque no hay trasero que valga ir a la cárcel —rezongó—. Lynett y yo estábamos asociados para quedarnos con la empresa de su padre, porque sabíamos que no había nada para ella en el testamento. Así que la he estado ayudando por un módico porcentaje de acciones… cuando las tenga todas.
Elijah soltó una carcajada feroz y negó con incredulidad.
—Tú tienes que ser muy estúpido para mentir así. ¡Lynett no tiene nada! ¡La única que ha perdido todo en este proceso es ella! ¡Ya ni siquiera tiene las pocas acciones de la empresa que le quedaban! —siseó mirándolo a los ojos pero el abogado le respondió con una mueca condescendiente.
—¿No tiene nada? ¿Estás seguro? —le sonrió—. Desde mi perspectiva, tiene un marido que vale medio billón de dólares. Reconócelo: no te habrías fijado en alguien tan común como Lynett y ella lo sabía, así que todo fue cuidadosamente preparado para llegar hasta aquí. Todo lo que te ha dicho, cada escenario, cada anécdota… —Su voz era el epítome del sarcasmo y en cierto punto solo se estaba burlando de Elijah—. ¡Por Dios! Irrumpiste en casa de Florence solo para llevarte un montón de cajas de música compradas por Amaz0n —se carcajeó—. A ver, usted, présteme su teléfono. Préstemelo.
El detective dudó por un segundo y luego le extendió su celular. Basset solo tecleó un par de veces y le mostró a Elijah la página de un vendedor de cajas de música dentro de la app, y muchas de las cajas que vendía eran exactamente como las de Lynett.
—¿De verdad creíste que su padre las hacía para ella? —murmuró con sarcasmo—. ¿Crees que el magnate de una multinacional como Frederick tenía tiempo para perderlo haciendo cajas de música? ¡Por favor!
Elijah vio aquellas fotos y no supo por qué, pero fue como si algo se estuviera rompiendo de nuevo dentro de él.
—Lynett confunde, no te lo niego. Su inocencia es… desgarradora, ¿verdad? ¡Cualquiera puede enamorarse de eso! Bueno… cualquiera menos yo, así que prefiero lavarme las manos. La ayudé hasta ahora pero mi parte termina aquí. Sé que no tiene pruebas para incriminarme en nada del desfalco y en lo demás… bueno, es mi palabra contra la de Lynett. Aceptaré que me retenga por las cuarenta y ocho horas reglamentarias, detective, pero eso será todo.

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