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MALDITA TENTACIÓN. Engañada por el prometido de mi hermana romance Capítulo 74

LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTULO 74. Confesiones

Había que reconocerlo, no era cierto que las brujas no tuvieran corazón, porque a pesar de que era una, Ivana definitivamente sintió que el suyo se le desbocaba en el pecho en el mismo instante en que escuchó a Asher pronunciar aquellas palabras.

—¿Qué… qué estás diciendo? Asher, ¿cómo que no puedes dejar que me case...?

El hombre frente a ella pasó saliva y la miró a los ojos como si realmente estuviera haciendo un gran esfuerzo por decir aquello, pero finalmente el gemelo se dio la vuelta para alcanzar la puerta a toda prisa.

—¡No, no, espera, no te vayas por favor, no te vayas! —exclamó Ivanna reteniéndolo de una mano y dándole la vuelta.

Se interpuso en su camino de inmediato y le pasó el seguro a aquella puerta mientras Asher daba vueltas por la habitación mesándose los cabellos.

—¡No debería estar aquí, lo siento, lo siento! —exclamó él buscando una forma de largarse, pero Ivanna lo alcanzó por las solapas del traje y lo sacudió para que la mirara.

—Asher ¿qué es lo que está pasando? —lo increpó ella—. Estoy a punto de casarme con tu hermano. Estoy a punto de salir por esa puerta y dar el “sí” en el altar, así que explícame por qué demonios dices que no puedes dejar que me case.

La mitad de su voz estaba quebrada y la otra estaba llena de una esperanza tan evidente que a Asher se le hizo un nudo en el estómago.

—No quiero que te cases con Sebastián —soltó de golpe—. Quiero decir… siempre he sabido que te casarías con él pero no me gusta la idea... ¡No puedo soportar la idea!

El pecho de Ivanna se hinchó en un solo movimiento, y se pegó a Asher como si fuera una pequeña cachorrita perdida.

—¿Por qué no? ¿Por qué no soportas la idea de que me case con tu hermano? ¿Qué se supone que haga entonces?

—Yo... —Asher retrocedió mientras intentaba respirar, pero parecía imposible—. ¡Esto no es correcto, Dios, no es correcto! ¡¿Qué estoy haciendo?! ¡Me estoy volviendo loco!

—¡Asher, maldición mírame! ¡Mírame, dime la verdad! ¡Dime por qué no quieres que me case con tu hermano!

—¡Es que no te lo puedo decir! —le gritó él tratando de soltarse de su agarre.

—¡Pero tienes que hacerlo, tienes que hacerlo o de lo contrario me voy a casar con Sebastian! —lo apremió Ivanna—. ¡Tienes que decirlo! ¡¿Por qué no quieres que me case con Sebastián?!

—¡Porque me gustas! —exclamó Asher de un tirón—. Siempre me gustaste, desde que llegaste a esta casa cuando Sebastián te trajo pero... estabas saliendo con él y luego ustedes se comprometieron y yo... ¡Cuando Sebastian desapareció me sentí tan culpable!

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