LA TRAMPA PERFECTA. CAPÍTUO 73. Un corazón roto
—¿En serio? —La voz de Ivanna estaba tan llena de esperanza que honestamente Sebastián ya no sabía ni qué pensar, así que solo asintió, pero no dijo ninguna sola palabra más mientras ella corría a hacer sus maletas y se unía a él en aquel viaje de regreso.
Y lo que ocurrió en ese trayecto, lo que se habló, lo que acordaron, o todo el despliegue de dolor y victimización que hizo la mujer, nadie lo supo, solo quedó claro que para cuando llegaron a Texas la noticia que le dieron al resto de la familia Vanderwood no fue precisamente bien recibida.
Tres días después, Asher hacía de tripas corazón y se subía a uno de los autos de la hacienda para llegar hasta la cabaña donde estaba Ranger cuidando de Michelle.
Si era honesto, se pasaba la mayor parte del tiempo allí, persiguiendo a su pelirroja llena de curvas, pero no podía negar que ese día no iba con la misma emoción de siempre. Ranger se dio cuenta apenas atravesó aquella puerta.
Para Michelle verlo era como una penita dulce y terriblemente necesaria, pero si se había enamorado de Sebastián como una idiota, era imposible que no le tomara cariño de inmediato a aquella versión suya más sonriente.
Sin embargo, también se dio cuenta de que algo no iba bien.
—¿Crees que podemos hablar un momento afuera? —le preguntó Asher a Ranger y antes de que este hiciera el primer movimiento, Michelle lo detuvo.
—Aquí puedes decirlo —sentenció porque sabía que aquello solo podía tener que ver con Sebastián.
Ya le habían ocultado algo importante una vez, porque el hecho de que él tuviera una prometida con la que iba a casarse definitivamente era algo importante, así que ahora no estaba dispuesta a que la volvieran a dejar a la oscuridad con respecto a nada.
—Michelle... lo último que necesitas ahora es incomodarte —empezó a decir y ella simplemente sonrió, porque por desgracia su imaginación era lo suficientemente vasta y prolífica como para hacerse una idea de lo que estaba sucediendo.
—Entonces es eso: Él ya tomó su decisión —murmuró en tono bajo, dejando escapar un largo suspiro.
—Michelle, no es tan simple, escucha —trató de explicarle Asher—. Sebastian solo quiere hacer lo mejor para...
—Para él. Está haciendo lo mejor para él y eso es lo correcto —sentenció Michelle—. ¿O vas a decirme que no se va a casar? ¿No es esa la noticia?

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: MALDITA TENTACIÓN. Engañada por el prometido de mi hermana