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MALDITA TENTACIÓN. Engañada por el prometido de mi hermana romance Capítulo 72

CAPÍTULO 72. Una promesa rota

Durante dos años Elijah había amado a aquella mujer, al menos estaba bastante seguro de eso, lo suficiente como para proponerle matrimonio. La había conocido en un momento difícil de su familia, pero había descubierto que era una buena mujer, dispuesta a arriesgar su vida por la gente inocente, el problema era que de alguna manera, jamás había querido parar.

Los despliegues en el Ejército, después de cierta cantidad de años, ya eran opcionales, sin embargo Joss los había pedido voluntariamente incluso después de aceptar su propuesta de matrimonio. Habían estado juntos físicamente tan poco tiempo que parecía increíble, pero aun así él se había aferrado a aquella relación porque en el mar de mujeres mentirosas y cínicas que tenía alrededor, Elijah estaba seguro de haber encontrado a la mujer adecuada para él.

Honestamente no sabía si era precisamente esa carga emocional tan jodida que llevaba lo que la había hecho comenzar a desconfiar de ella, pero en cierto punto había decidido terminar con aquello; y no le cabía en la cabeza que eso hubiera puesto tan mal a Joss como para no estar atenta en medio de un ataque.

—¿Cree que pueda morir en la operación? —le preguntó al médico y este asintió.

—Por desgracia tiene demasiadas cosas en su contra. Tiene la espalda destrozada y eso implica una operación de muchas, muchas horas tratando de reconstruir lo que se pueda —le explicó el doctor—. Y su tipo de sangre tan raro tampoco ayuda. Necesitamos conseguir más unidades lo más pronto posible.

Elijah asintió y alcanzó su teléfono de inmediato.

—¡Tengo un contacto… él puede tener unidades disponibles, solo déjeme llamarlo! —exclamó Elijah alejándose un poco para marcar el número del doctor Krum en New Haven, sin embargo la respuesta que salió por la bocina no era precisamente la que había esperado—. ¡¿Cómo que no tiene…?!

“Lo siento, señor Vanderwood pero le entregué todas las unidades que tenía hace un mes”, le dijo el médico con tono preocupado—. No hemos recibido más donaciones de ese tipo de sangre, así que no tengo nada para entregarle. Lo lamento”.

Elijah se cubrió la boca con una mano mientras guardaba su celular y se mesaba los cabellos. Toda la sangre que tenía para una emergencia como aquella, toda la que habían guardado para Joss… la había usado en Lynett.

Sintió aquel nudo en la garganta y una opresión en el pecho que ni siquiera sabía cómo manejar, cuando se giró hacia el doctor y le hizo un gesto negativo con la cabeza.

—Entiendo. Entonces haremos lo que estés en nuestras manos y dejaremos el resto en manos de Dios —suspiró el médico y le hizo un gesto para que lo siguiera.

Elijah entró con paso inseguro a aquella habitación de Cuidados Intensivos, como si la culpa de no poder salvarla recayera también en él, que le había dado sus reservas de sangre a alguien más.

La vio en aquella camilla y se le cortó la respiración. La mitad de su cuerpo estaba cubierto con vendas ensangrentadas. Tenía muchos cortes de metralla y uno de sus ojos estaba completamente cerrado por la inflamación. Se notaba que estaba haciendo un gran esfuerzo por respirar, y que la mantenían solo con la conciencia justa para hacerle las preguntas necesarias.

Elijah pasó saliva antes de acercarse a la cama y rozar su mano con sus dedos, haciéndola reaccionar. Por un momento Joss pareció completamente aturdida, pero a medida que enfocaba la vista en él, su ojo se llenó de lágrimas e hizo un esfuerzo por apretar su mano.

—Shshshshshshssh… todo está bien… —susurró él tratando de calmarla.

—¡Elijah…!

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