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Llorarás sobre mi tumba: La muerte fue mi única salida romance Capítulo 347

Al instante siguiente, una figura alta se interpuso frente a Inés.

Le bloqueó por completo la vista a Eduardo y, a continuación, una mano grande le colocó el velo de nuevo.

Inés levantó la vista y se encontró con el rostro inexpresivo de Elián, como si él no hubiera tenido nada que ver.

—Señor Elián —Eduardo se acercó y, al ver a Inés, asintió levemente—. Señorita Sandoval.

Inés suspiró aliviada. Si no hubiera sido por la ayuda de Elián, probablemente la habrían descubierto.

Pero, ¿por qué la había ayudado?

Inés no pudo evitar mirar a Elián. El hombre la miró con indiferencia, como si no la conociera, y le preguntó a Eduardo: —¿La conoces?

Eduardo se quedó perplejo un momento y luego los presentó: —Acabas de volver al país, seguro que no la conoces. Es la novia del señor Adrián, la señorita Beatriz Sandoval. Se comprometen después del Año Nuevo.

Al oír la palabra «comprometen», Elián se quedó helado. Su expresión se resquebrajó por un instante, pero se recompuso rápidamente y volvió a su actitud despreocupada. —Ah. ¿Y Aurelio? ¿Ya se ha despertado?

Parecía no tener ningún interés en la prometida, solo le importaba ver a Aurelio.

Fue entonces cuando Inés se enteró de que Aurelio había estado en observación en el hospital desde la noche anterior.

Eduardo saludó brevemente a Inés y luego acompañó a Elián hacia la zona de hospitalización.

Elián subió al ascensor con Eduardo. Eduardo lo miró. —¿Señor Elián, le pasa algo?

Elián siempre había tenido un aire de chico malo al que no le importaba nada, rara vez mostraba una expresión tan seria.

—No se preocupe demasiado por el señor Belmont. Aunque se encontraron dos tipos de drogas en su organismo, ahora está fuera de peligro —explicó Eduardo, pensando que estaba preocupado por Aurelio—. Solo necesita descansar bien.

—¿Eh? —Elián parecía no haber oído lo que decía.

El ascensor llegó a su piso. Eduardo salió, pero al darse la vuelta, no vio a Elián. —¿Señor Elián?

Elián pulsó el botón del primer piso. —Voy a comprarle algo al Aure.

—No hace falta que compre nada, ya hay de… —Eduardo no terminó la frase, Elián cerró la puerta del ascensor.

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