Entrar Via

Llorarás sobre mi tumba: La muerte fue mi única salida romance Capítulo 523

Dos semanas después, Inés por fin logró conseguir el horario de clases de Aurelio.

El lunes por la mañana, esperó cinco minutos frente a la cafetería hasta que vio esa silueta familiar.

Rápidamente se arregló el cabello y caminó hacia él a paso ligero.

—¿Aurelio? ¿También vienes a comprar a este puesto? —lo saludó Inés con una radiante sonrisa.

Aurelio se sorprendió por un segundo, giró la cabeza lentamente y asintió con el rostro inexpresivo.

—Las empanadas de esta señora son increíbles. Puedes probar las de queso —le sugirió Inés.

La señora del puesto se echó a reír. —Esta niña sí que sabe de buena comida. ¿Vas a probarlas, joven?

Aurelio se quedó callado un instante. —...Está bien, deme dos, por favor.

Los ojos de Inés se curvaron en una sonrisa. Esperó a que Aurelio recibiera su orden y, tras lanzarle un par de miradas, pidió lo mismo que él, pero solo la mitad de la porción.

Ella jamás podría comer tanto.

Aurelio se sentó a comer. El compañero que estaba frente a él le preguntó con una sonrisa burlona: —¿Conoces a esa chica?

Aurelio asintió de manera cortante. —La he visto. —Miró de reojo y notó que Inés caminaba hacia él.

—¡Aurelio, nos vemos! —Inés se despidió y siguió de largo.

No se quedó a desayunar con él.

Aurelio apretó los labios, siguió con la mirada la figura de la chica mientras se alejaba, y luego volvió a enfocarse en su comida sin decir nada.

El miércoles por la tarde, Aurelio no tenía clases ni turno en el hospital. Estaba sentado en la biblioteca, rodeado de libros, preparándose para escribir un ensayo.

Alguien se sentó frente a él, pero Aurelio ni siquiera levantó la vista.

Unos minutos después, una botella de jugo se deslizó por la mesa hasta llegar a él.

Reconoció la etiqueta de inmediato. Aurelio se quedó paralizado, levantó la mirada y su sorpresa fue total.

Inés lo miraba con una sonrisa dulce, las mejillas teñidas de un tenue color rosa, y le dijo gesticulando sin hacer ruido: "Qué casualidad".

La mano que Aurelio tenía apoyada sobre la mesa se cerró ligeramente. Asintió de forma sutil, sin decir una palabra.

Pero tampoco le devolvió el jugo.

Inés lo observaba de reojo. Curiosamente, él llevaba muchísimo tiempo mirando la misma página sin avanzar.

¿Acaso el tema era tan complicado?

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Llorarás sobre mi tumba: La muerte fue mi única salida