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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 317

Un grito desgarrador rompió el silencio opresivo de la fábrica.

Aunque el movimiento de Ivana no fue el más preciso, sí fue letal. La hoja de la navaja se hundió directamente en el globo ocular del hombre.

La sangre brotó a borbotones, tiñendo de rojo la mitad del rostro de Ignacio. ¡Parecía un demonio salido del infierno!

—¡Mi ojo! ¡Ahhh!

Ignacio se retorcía en el suelo, gritando de dolor y cubriéndose el rostro.

Los demás hombres dieron un respingo. Ninguno se imaginó que esa mujer tuviera tanto carácter.

A pocos metros, oculto en las sombras, había un hombre con una mascarilla negra y un arete oscuro en la oreja izquierda. Estaba recargado contra una pared descascarada.

Su postura era firme y su mirada, afilada.

Iba a intervenir cuando Ignacio se acercó a Ivana.

Pero al ver el golpe rápido y certero de la mujer, una leve sonrisa se dibujó bajo su mascarilla, aunque enseguida recuperó su expresión gélida.

A Hugo no le importaba en absoluto si Ignacio vivía o moría. Solo le importaba su dinero.

Lo había llevado ese día solo porque se lo había prometido. Para él, ese viejo verde que pensaba con la entrepierna no valía nada.

—¡Hija de puta, quisiste verme la cara! ¡Este dinero es falso!

Hugo pasó los billetes por la máquina varias veces, pero ninguno fue aceptado.

Al darse cuenta de que había sido engañado, estalló en furia, agarró una macana eléctrica y caminó amenazadoramente hacia Ivana.

—¡Maldita zorra, ya colmaste mi paciencia!

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