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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 303

Isaac soltó una risa burlona mientras jugaba con un táser modificado. El crujido de la corriente eléctrica resonaba en la habitación.

***

Yadira, sosteniendo un portacomidas térmico, llegó al hospital y caminó a paso ligero hacia la habitación VIP.

Al verla, la joven enfermera de recepción bromeó de inmediato:

—¡Qué novia tan dedicada, señorita Dimas! ¿Vino a traerle el almuerzo a su novio otra vez?

Yadira se sonrojó ligeramente, con una sonrisa en los labios, sin molestarse en negarlo.

Al abrir la puerta de la habitación, la sonrisa de Yadira seguía siendo dulce.

—Nelson, te preparé un caldo de costilla, ¡es perfecto para tu recuperación!

Pero su sonrisa se congeló al instante.

Nelson estaba de pie junto a la cama, luchando por ponerse la chaqueta sobre el brazo izquierdo herido. Había tirado su cabestrillo a un lado.

Su frente estaba cubierta de sudor frío; era evidente que la herida aún le dolía bastante.

—¿Por qué te estás moviendo?

Yadira dejó el portacomidas rápidamente y corrió a sostenerle el brazo.

—Aún no estás bien, ¡tienes que acostarte y descansar!

Su voz estaba llena de preocupación, pero en el momento en que sus dedos tocaron el brazo de Nelson, sintió que él se tensaba.

Nelson se detuvo, volteó a verla, y en su mirada no había la emoción ni la ternura que ella esperaba. En cambio, había una frialdad mayor a la habitual.

—¿Qué haces aquí de nuevo? ¿No te dije que no vinieras?

Yadira sintió una punzada de decepción, pero rápidamente volvió a forzar una sonrisa.

—En realidad, hice un poco de más porque alguien más quería, y como sobró, decidí traerte un poco.

—Pero tu herida aún no ha sanado y el doctor dijo que debes descansar. ¿Por qué te estás vistiendo? ¿Vas a salir? ¿Quieres que te acompañe?

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