Sin embargo, de un momento a otro, pareció recordar algo y sus ojos se llenaron de una inmensa tristeza.
—¿Estás bien?
Una voz llena de preocupación sonó a sus espaldas. ¡Era Nelson!
Yadira se dio la vuelta para mirarlo. Se pararon uno al lado del otro, observando nuevamente a los jóvenes bailarines en el escenario.
—Míralos, han capturado el alma que quería transmitir. ¡Siento que he vuelto a nacer junto con ellos! Nelson, ¿me harías un favor?
Nelson la miró confundido.
Esa pieza estaba diseñada originalmente como un baile en pareja. Pero, como era un programa de televisión y el escenario no podía verse vacío, Yadira lo había adaptado para un grupo completo.
Como exbailarina excepcional y creadora de la coreografía, era natural que le picaran los pies por participar.
Por eso, quería que Nelson fuera su pareja de baile por un momento, solo para ayudarla a realizar la elevación final, el clímax de la coreografía.
Nelson se sentía profundamente culpable por lo de sus piernas, pero al escuchar su petición, se negó instintivamente.
—No puedo, no sé bailar.
Diciendo esto, señaló a los otros bailarines que estaban descansando.
—¡Ahí hay muchos profesionales! Veo que te llevas muy bien con ellos. Si tienes tantas ganas de bailar, ¿por qué no le pides ayuda a uno de ellos?
Pero Yadira negó con la cabeza, se paró frente a él y lo miró con ojos suplicantes.
—En un baile de pareja, memorizar los pasos es secundario; lo más importante es la confianza y la conexión entre ambos. Nelson, ¡solo confío en ti!
Nelson seguía dudando. Aunque respetaba el arte, sentía que algunos movimientos eran demasiado íntimos y no le parecía apropiado.
—¡Mejor busquemos a otro bailarín!
Yadira frunció el ceño ligeramente, lanzó una mirada fugaz hacia la puerta y de inmediato las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.

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