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La Verdadera Heredera que Regresó del Infierno romance Capítulo 305

Don Benjamín la llevó al instituto de investigación, donde juntos resolvieron montones de problemas difíciles.

Ella admiraba la excelencia; entre más capaz era alguien, más lo respetaba. Por eso, cuando Don Benjamín mostró su enorme sabiduría, su relación con él se fue volviendo cada vez más cercana.

Siguiendo a Don Benjamín, también aprendió muchas cosas. En realidad, Don Benjamín no tenía pensado retirarse tan pronto, pero por motivos de salud, ella lo forzó a dejar el trabajo. Durante estos años, se dedicó a ayudarle a cuidar su salud.

En cuanto al instituto... No le apetecía quedarse ahí para siempre, así que le ayudó a Don Benjamín a reclutar varios estudiantes; todos ellos, jóvenes talentos difíciles de encontrar.

Eso le permitió dedicarse a sus propios asuntos con tranquilidad. Si no fuera así, Don Benjamín seguro la habría jalado de vuelta al instituto.

...

Media hora después, Melisa terminó de cocinar.

La comida era sencilla, solo cuatro platillos. Don Benjamín y doña Ventura no solían comer mucho, y como Don Benjamín odiaba desperdiciar comida, Melisa no preparó demasiado.

Al servir la comida, Don Benjamín no esperó para tomar un trozo de pescado y, satisfecho, comentó:

—Eso es justo lo que quería.

Ya llevaba tiempo anhelando ese sabor. Pensó que tendría que esperar mucho más para volver a probarlo.

Doña Ventura sonrió.

—Meli te conoce tan bien, sabe que se te antojaba esto, y mira, hoy se te hace. Ahora voy por un poco de vino, así tú y tu alumna pueden brindar a gusto.

Melisa no se negó. La salud de Don Benjamín había mejorado bastante, así que un par de copas no le harían daño.

Doña Ventura trajo el vino, y Melisa levantó su copa:

—Maestro, brindo por usted.

Don Benjamín detuvo la copa a mitad de camino y la miró con desconfianza.

—¿Y ahora tú qué traes? ¿Qué te traes entre manos, chamaca?

Melisa siempre había sido directa con él, nunca tan formal.

—¿Por qué piensas mal? Es algo bueno —dijo Melisa, sin inmutarse.

Don Benjamín se bebió el vino y resopló.

—¿Algo bueno? A ver, cuéntame, ¿qué cosa es esa tan buena?

Melisa señaló a Lucía, que estaba a su lado.

—Le traje una estudiante.

Don Benjamín se quedó de piedra y miró a Lucía.

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