Don Goyo castigó rápidamente a sus subordinados que habían hecho el trabajo sucio por él, y luego, con una sonrisa complaciente, se dirigió a Serena: —Mi Patrona, ¿así está bien? ¿Se siente satisfecha?
Serena se cruzó de brazos y dijo con actitud arrogante: —Pasable. ¿Escuché que la mujer con la que te acuestas te convenció y por eso mandaste a secuestrarme?
Antes de que Don Goyo pudiera responder, se escuchó una voz tan melosa que daba escalofríos:
—Amor, escuché que ya trajeron a la que pedí. ¿Dónde está? Quiero verla para torturarla un rato.
Serena cruzó las piernas con tranquilidad. —Cuánto tiempo sin vernos, Camila Vega. ¿Así que quieres torturarme?
Con razón. Era la hija ilegítima de la familia Vega, Camila Vega.
Ya lo había pensado. En todo Ciudad Norte no tenía enemigos, ¿quién más querría hacerle daño?
Pero, ¿no estaba ella en la capital vendiendo té?
¿Cuándo había llegado a Ciudad Norte?
¿Y cómo se había enredado con Don Goyo?
Camila Vega vio a Serena sentada en la silla como si fuera la dueña del lugar, y se quejó con Don Goyo:
—Amor, ¿no me prometiste que me la traerían atada para regalármela? ¿Por qué está ahí sentada tan tranquila?
Ella odiaba a Serena.
Había sufrido muchas humillaciones por su culpa y, a causa de ella, había sido expulsada de la familia Vega.
De no ser por Serena, al menos podría haber seguido en la familia Vega. Aunque era una hija ilegítima, no le faltaba nada y podía disfrutar de la vida de una señorita rica.
Desde que ofendió a Serena y el adinerado esposo de esta intervino para defenderla, la familia Vega la echó de casa.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La "Pueblerina" Que Humilló a la Alta Sociedad