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La Patrona y sus Trillizos: El exesposo rogón romance Capítulo 304

Los tres pequeños solo se quedaron pasmados un segundo, y enseguida corrieron rapidísimo a los brazos de Erika.

Uno se le colgó del brazo, el otro del cuello...

Los niños la abrazaron tan fuerte que era obvio lo mal que la habían pasado.

Erika consolaba a los niños en sus brazos mientras lanzaba una mirada gélida a los demás.

La directora y la maestra observaban todo con preocupación, como si quisieran hablar pero no se atrevieran.

La mirada de Erika recorrió a Martín y luego a su esposa.

Era una mujer un poco llenita, con ropa, accesorios y maquillaje súper exagerados; debía tener casi la misma edad que Penélope.

En ese momento veía a Erika con cara de pocos amigos, y de paso, le echó una mirada pesada a los niños.

Cuando Erika retiró la mirada, se topó de frente con los ojos de Martín.

¿Ese viejo no tenía ni tantita pinta de venir a arreglar el problema?

La miraba con una desfachatez que gritaba lujuria a los cuatro vientos. A Erika se le revolvió el estómago del asco.

Rápidamente, bajó la vista hacia los niños que tenía abrazados, y justo cuando iba a hablar...

La voz chillona de la esposa de Martín, Cristina Falcón, resonó en la oficina:

—¿Tú eres la mamá? ¿Pues qué educación les das a tus hijos? ¡¿Tres contra el nuestro?! ¡Míralo! ¡Nomás mírale los brazos y las rodillas!

Erika volteó hacia donde venían los gritos. La mujer sacudía los brazos de su hijo, toda alterada.

A su lado, Martín intervino:

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